Anillos



 ... y entonces me llamó: 


– No esperaba que me bloquearas así tal cual – fue lo primero que dijo María al otro lado del teléfono mientras veía en mí pantalla un número desconocido. 

– Era lo correcto si buscaba no hacerte daño a ti y para empezar a hacer mejor las cosas con ella. – respondí directamente, reconocí su voz de inmediato, no necesite preguntar quién era. – Te fui siempre muy claro desde el inicio y así quise terminar. Ya no habría mucho más de qué hablar. Ya me habías dicho que no querías simplemente mi amistad.


Contrario a lo que esperaba no sonaba molesta o reclamando, más bien algo triste. 


– Y por lo menos, ¿se arreglaron las cosas? – Me picó las costillas con su punzante pregunta.

– Sí, no; pasa que hicimos una tregua y pasamos las fiestas juntos. Me quedé en su casa con mi hija, ella vino a la mía y cenamos con mi familia. Valió verga otra vez. Ya definitivo. – se quebró un poco mi voz al decir esas palabras. 

– ¿Esperabas fuera diferente? – volvió con el arma punzocortante.

– Más allá de esperar, me quise cegar creyendo que así sería. Que si se intentaba, que si se dejaba de hablar desde el estomago y más desde el corazón en la mano, consciente, fuera del pecho mejoraría paulatinamente, con trabajo. – de verdad eso me creí. Creo que ella también. 


Se hizo un silencio de varios segundos, ya estaba por colgar la llamada, he estado muy irritable y no quería ninguna tontería o berrinche cuando continuo.


– En el fondo yo no quería que funcionaran. Me dijiste que te hizo mierda muchas veces. – y tenía razón, le conté algunos detalles escabrosos. 

– Gracias por los buenos deseos. – me defendí y ella continuó. 

– Creo que mereces algo mejor. – realmente necesitaba esos apapachos; que alguien me dijera que soy suficiente y que la falla no se encontraba en mí.


Volvió algún sentimiento de tranquilidad como cuando salíamos a comer a hablar de la vida, música, libros. No buscaba gran cosa, solo algo de compañía cultural que no he conseguido en mis círculos sociales más recientes. Y ahí estaba aun después de que yo la deseché solo para para preguntarme si estaba bien. 


– Estuve pensando en ti y en tu situación y tu elección. – continuo. – Me empecé a sentir mal conmigo y me di cuenta de que no era correcto, después de todo fuiste claro y yo elegí quedarme siempre, aún con la amenaza de que te irías si ella volvía y heme aquí. 


Silencio nuevamente largo, ya me sentía un tanto confortado, ya el pensamiento de colgar no apareció por mi frente y decidí esperar con calma el silencio pues sabía que continuaría diciendo cosas sobre mí y Estrella.

 

– Entonces entendí algunas de tus necesidades y los porqués del que seas como eres y supe que todo estaría mal otra vez. Pero yo lo entendí, ella no. Y entonces decidí marcarte esperando que no te hubiera funcionado. – terminó. 

– Pues dentro de todos los buenos deseos creo que de verdad intentas decir algo lindo. Se fue al carajo, ya no me importa de quién fue culpa. No quiero que se martirice por ello y tampoco me sentiré mal de lo mismo. – comencé a abrirme – gracias por llamar. Me hiciste falta un par de días antes y ahora también, por eso me resistí a colgarte. Gracias por lo que me dices aunque no sé bien a dónde quieres llegar.

...




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