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Mostrando entradas de 2018

Proximidad

La gente que me conoce sabe qué soy particularmente triste. No recuerdo si siempre fui así, es algo que no les he preguntado a todos y de los que quizá pude obtener respuesta ya fue olvidada o ignorada.  Llevo un tiempo en búsqueda de salud social, un rato largo. Creí haberla encontrado hace 10 años con un grupo de personas que me parecía especial y donde creí encajar. Los valoré mucho, los procuraba y pensé que podía ser algo que iba a durar mucho tiempo más, pero pasaron muchas cosas y después de que toda esa relación concluyó pude darme cuenta de que en realidad no fue nada, es decir, no les quería, no sabía nada de ellos ni ellos nada de mí.  Hubo traición para conmigo, no fue grato. Me quedé solo.  Cuando era niño era muy popular y la gente quería estar cerca, estoy muy seguro de que muchos de ellos me admiraban en alguna medida o por alguno de mis talentos, y que, en parte los mismos y los otros me odiaban por lo mismo. He recibido halagos toda mi vida po...

Zaricüache

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Hace unos días salió a tema un animal por una melodía infantil y absurda, de la que se habla mucho y de la que no entendía nada, hasta hace poco. No es el tiburón, fue por una parodia que se le hizo, quizá la vieron, era del Tlacuache, super padre y estúpida. No se me salió de la cabeza tanto porque fuera pegajosa la canción sino por el animal en sí.   Tengo un recuerdo solido, un recuerdo de un acto del que no me enorgullezco, es uno del que nunca hablé. No concreté jamás la imagen del mismo, por la relación que existía entre un animal y el otro que era el mismo. Mi abuela dijo que era una Zarigüeya, no sabía qué era eso ni que el Tlacuache es lo mismo. Cuando niño iba dos o tres veces por año al pueblo de mi abuela, no había quién se pudiera quedar a mi cargo, entonces no tenía alternativa. Un amanecer encontramos un animal al fondo de la casa, nunca había visto uno antes en algún otro lugar o ahí mismo. Estaba acostado, inmóvil, parecía muerto pero tenía vida, se no...

10 Discos que marcaron mi vida [Part 3]

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Hablando estrictamente de esto, no sé cómo es que me dejo llevar tanto por estas cosas de la música, de traer cosas del pasado que sin duda me marcaron de una manera terrible, profundo, lacerando, quemando y es que en estos momentos me siento emocionado de que esto se haya dado en buena forma y sin ningún sentido y como dialogo que no lo es por ser en realidad un monologo, pero es emocionante, de esas emociones que no he tenido en tanto tiempo, porque es fácil hacer una reseña pero no cuando la haces con amor, cuando es tan personal, cuando un álbum te puede hacer odiar, amar, ambas cosas al unisono... ¡es lo más hermoso! ¡Me siento feliz por esta tontería! Mi 3er disco después de no sé porqué meditar tanto es el Desolation de Shellyz Raven.   Siempre he creído que el 98 tuvo algo, un algo de maravilloso, un año particular para muchas cosas, muchas memorias y vivencias que hoy arrastro para bien y para mal. Este disco es una de esas cosas producto de un año de 199...

10 Discos que marcaron mi vida [Part 2]

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Día 2. En algún momento de mi vida me encuentro cantando en el salón de clases junto a unos compañeros, una canción que hoy ya es cliché del cliché, lo más pasado y lo cantado por los más que cualquieras. Dicha pista se encuentra en el A la izquierda de la tierra de la toda podrida y nunca evolucionada banda que se usa para ambientar en los bares corrientes dónde van los prepos y la gente que jamás le tuvo amor a la música: Panteón Rococó. Cover Front del disco A la Izquierda de la Tierra (1999) En algún momento les tuve cariño a pistas pegadizas que invitaban a bailar en ritmos tropicales, tribales, jocosos en una mezcla que la gente llamaba Ska y que no era más que un revoltijo raro de sonidos que no son realmente un género en sí, sino esa otra cosa rara que nunca fue Ska. De ahí se desprende La Dosis perfecta. Yo la coreaba con Gabriela, otro vato que no recuerdo su nombre y la niña que me gustaba: Andrea.  Además tenía sonidos que m...

Coyote Triste y Azul

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Coyote Azul by Stephen Anderson Hola, muy buena tarde.  ¿Cómo te ha ido? ¿Sabes? Aveces te leo, aveces pienso que me encuentro ahí. Me gusta pensar así. Yo ya no escribo, ya se me borraron las letras del teclado y se me secó lo gris oxford que había dentro de la cabeza, ahora lo visto en el poliéster.  Dices nada y me lo trago todo.  58.3 kgs peso al día de hoy. Me mantengo en esa línea desde los 20 años. Sigo en el peso pero pierdo firmeza. La flojera por el ejercicio y la falta de juego. Sigo caminando, mi actividad predilecta. Aveces descanso, como ahora mismo en un parque de una privada en la zona del coyote del sur. Escucho música de antes pero no tan antes, cómo de mi tía, como de tu madre que no lo es. Del que canta de origen en portugués pero hizo más fama cuando lo hizo en español. 

La civilización sacrifica bella abuela.

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Extraño el pueblo de la abuela, de la abuela que fue mía, mía como de nadie más. A ella, a ella la extraño también. Me mentaba la madre porque siempre he sido rebelde y consentido y todo debe ser a mí modo, con ella casi nunca pude. Se murió, se fue al hospital y no me aviso pero me dejó mi plato favorito hecho en casa para cuando regresara del colegio por la noche. No la volví a ver jamás, al menos con vida. Ya era mayor, no de edad pero mi alma que es vieja ya abordaba un cuerpo de 17 años. La vi por última vez en la caja de madera que seguro fingía ser alguna de mayor calidad cuando era una barata que apenas pudiera costear mi familia, porque a pesar de que ella fuera la reina, la matriarca, pocos daban algo, algo de lo que quizá no carecían pero quizá no del valor suficiente de una vieja que dio la vida y el orgullo por llevar para adelante a la familia que rogó por migajas y a la que se le dio carne; salvo mi padre que le dio todo lo que tuvo, aunque no todo lo que pudo. O...