Zaricüache
Hace unos días salió a tema un animal por una melodía infantil y absurda, de la que se habla mucho y de la que no entendía nada, hasta hace poco. No es el tiburón, fue por una parodia que se le hizo, quizá la vieron, era del Tlacuache, super padre y estúpida.
No se me salió de la cabeza tanto porque fuera pegajosa la canción sino por el animal en sí.
Tengo un recuerdo solido, un recuerdo de un acto del que no me enorgullezco, es uno del que nunca hablé. No concreté jamás la imagen del mismo, por la relación que existía entre un animal y el otro que era el mismo. Mi abuela dijo que era una Zarigüeya, no sabía qué era eso ni que el Tlacuache es lo mismo.
Cuando niño iba dos o tres veces por año al pueblo de mi abuela, no había quién se pudiera quedar a mi cargo, entonces no tenía alternativa. Un amanecer encontramos un animal al fondo de la casa, nunca había visto uno antes en algún otro lugar o ahí mismo. Estaba acostado, inmóvil, parecía muerto pero tenía vida, se notaba su respiración. Mi abuela, Teresa era muy practica e ignorante en algunos temas, como por ejemplo éste: me dió la indicación a mí y a otro niño de mi edad de llevarlo al rio a ahogarlo, ella decía que estaba agonizando, quizá por el frío. Me pareció desagradable a la vista, parecía una rata de tamaño monstruoso.
Lo llevamos al río y lo dejamos sobre el cause. Permaneció inmóvil. No hacía nada, no luchaba, recuerdo algún sentimiento de culpa, sabía que tenía que terminar el trabajo, ya no solo era para librarnos de la alimaña que estaba en el pasillo que cruzabas para llegar a la cocina a comienzo de día, era para liberarme de alguna culpa. Comenzamos a golpearlo con la pala, a echar tierra en su cabeza para hundirlo en el río que hoy ya está prácticamente muerto. No moría, tampoco luchaba y teníamos que hacer algo por él y por el odio que ya sentía contar mí persona.
El recuerdo se corta en ese momento de intentar enterrarlo en vida y comienza nuevamente cuando subimos una pequeña cuesta para llegar nuevamente a casa. No supe qué pasó con él porque cuando volvimos no hubo más rastro de que hubiera escapado con vida y por el otro lado el rio era imposible que lo hubiera arrastrado puesto que menos que rio era riachuelo y quizá como menos un hilo de vergüenza liquido.
Olvidé esa memoria. Pasó mucho tiempo y el animal llegó a una conciencia, pero no me refiero a cargo de culpa, sino al animal, la especie, apareció en temas de conversación por leyendas, por el pulque, porque, ¿saben? el tlacuache es un animal lleno de misticismo e historias para contar y compartir. Me tatué un tlacuache en la espalda, se acompaña con un jaguar por una leyenda que explica con mucha magia el cómo el ser humano domesticó el fuego, la leyenda dice que se robó una braza ardiente con su cola y se lo entregó a los hombres, y eso explica el porque tiene la cola pelada. Otras historias explican que el animal era borracho, que se metía a los magueyales y salía tambaleando por la ingesta del aguamiel, provoco la curiosidad del hombre y así se descubrió el pulque, bebida de la que me hice fan y por supuesto bebedor asiduo en su variedad de sabores y texturas. Una más deja la moraleja de "más vale maña que fuerza" cuando el tlacuache logra escapar el jaguar que se queda dormido esperando a que el marsupial se moviera para jugar con su presa.
Nuevamente con el tatuaje y las historias del animal en platicas con los amigos continué sin asimilar que la Zarigüeya y el animal de mi espalda eran el mismo que yo asesiné o intenté asesinar y al que le hice daño. Yo quise hacer que no sufriera porque me dijo mi "sabia"abuela que estaba agonizando y desconocía que entre sus técnicas de supervivencia están el hacerse el muerto y quizá fue así y por eso no ponía resistencia. Yo quise que no la pasará mal, no lo disfruté en ningún momento.
Le tengo mucho respeto a la vida de los animales, en especial a los salvajes, desde siempre lo he hecho. Hoy respeto a la especie por todas sus particularidades y sus historias, le guardo cierto cariño y aunque en estética me parece horrendo podría domesticar uno por ser tan singular. Me gustaría ver otro en estado salvaje.

Comentarios
Publicar un comentario