5:40 vas a rendir

 He pasado por procesos largos de autoconocimiento. Me he desechado y he conservado lo que me puede sacar adelante, pero no soy suficiente, ni para mí, ni para nadie, parece.

Acabo de terminar una relación que ya estaba jodida de tiempo atrás. Nació jodida a decir verdad. No sé si puedo ser completamente objetivo para decir si los primeros errores fueron míos. Inclusive si el último error lo fue. Solo ya no estaba bien y decidí terminarlo.

Anteriormente no podía terminar mis relaciones. A decir verdad la más larga jamás la terminé en sí; solo me fui sin decir más y ella interpretó el resto. Quizá debí darle punto final, pero ya era de esas relaciones en las que eran ires y venires cada vez más desgastados y violentos. Solo me fui en búsqueda de mi paz. De eso ya hacen tres años y seis meses. Creo que ya es suficiente para que todo esté frío de muerte. Aun así de vez en cuando tengo antojo de lo erótico. 

De momento también me pensé que mi momento volátil fue una consecuencia de alguna consecuencia del síndrome de abstinencia por el que pueda estar transitando en éste momento; llevo apenas dieciséis días sin beber. Quizá eso me dejo más irritable y sensible de lo de costumbre. Nada de alcohol ni tabaco en estos días. Quizá de tabaco pueda ser un poco más de tiempo en esta cuenta. No lo sé. Imagino que ya no importa. No me siento bien, aunque debería comenzar a sentirlo. Soy una persona que bebe con mucha frecuencia, no al limite de la ebriedad, pero sí entre tres y cuatro veces por semana si la compañía, los conciertos, las comidas y las salidas de fines de semana proponían una cerveza o algo más. 

Pareciera que es una de las características que más me definen. Eso y ser algo detestable. A veces trato de no serlo, a veces me sale como mecanismo de defensa. No sé. Solo creo que no lo soy con las personas a las que quiero y si lo soy es porque ellos ya entienden esa parte de mí. Porque me aburro, de las personas, de la música y del mismo aire sucio de la ciudad, me es necesario renovarlas cada que es posible; escapando de la ciudad, platicando con Francisco de algo de música o revisando las bases de datos de la música que reproduje hace un década y que quedaron pendientes de analisis, entrando en un nuevo circulo social o frecuentando otro tipo de ambiente o lugar. 

Estoy atascado en un sitio donde no me siento controlando nada de mí vida: estoy en un trabajo que realmente nunca quise pero que me contrató de inmediato cuando lo necesité, en un hogar que se me fue acomodando cada vez más practico para mí y mi bolsillo, con las finanzas apretadas, a veces quiero a la gente que quiero un poco más cerca, a veces siento que no quiero nada de ellos, a veces me siento poco importante, algo o alguien del que se puede prescindir fácil, porque soy sumamente sustituible. Quiero sentirme especial, quiero ser El Zorro de alguien. Hoy solo me siento como el perro de nadie que deambula la misma calle del barrio cada día. Quizá nadie note mi ausencia. 

No me quiero tuyo
No me quiero tuyo


Justo eso: no sentirme especial fue lo que me hizo terminar ésta última relación. Se lo dije, varias veces. Y justo una de las últimas frases que pronuncié al final fue "es que si no es uno, es otro", haciendo referencia a mi sustitución inmediata en una ausencia que dejé y que de alguna forma ella me hizo dejar. Ya le había pedido una cosa, también la otra. Las tiró con el botón de llamada en su teléfono. Decidí irme por no sentir que tenía un lugar especial, uno que solo fuera mío, para mí, que yo pudiera presumir. Duele, quizá duela unos días más. 

Quiero ver a algunas personas como por hambre de saber si soy o fui importante. En los años pasados me he dedicado a soportar menos a la gente y a deshecharla tan pronto me dan un motivo. Es que me canso pronto y estoy escaldado de las heridas pasadas que se siguen refrescando con las malas experiencias recientes. Quiero a una chica algo más joven que yo, algo por antojo, algo por ambición, algo más por saber exactamente a dónde llegaría lo que se terminó pero que realmente no concluyó, o algo de eso donde dos personas se distanciaron por motivos inciertos que ni uno sabía y el otro tampoco. Me agrada, y considero somos bastante afines... o eso creo. He pensado en esa tontería como si fuera posible.

Me derrumbé bastante, porque pensé que esta edificando mi vida, con alguien, que en algún periodo realmente no distante comenzaría a materializarse, las ideas a tener sentido y cabeza a tener paz. En realidad se construyó un castillo de cristal sobre las nubes grises de un agosto que jamás se vio llegar. Nada se vio llegar. Nada nunca fue solido. Por mentir, por ocultar, por evadir preguntas, por postergar respuestas, por no aceptar las propias dolencias, por poner el egocentrismo falso y los miedos delante. 

Me cansé de esperar. Me fui. Esta vez dije adios.



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