Humedades índigo, texturas verdes.
Nos fuimos a acampar. El lugar tenía muchas similitudes a Zacatlan de las Manzanas. Fui hace 2 años... no, creo que 3, por mi cumpleaños. No era igual el lugar salvo un sendero, creo tener una foto de él. En ese sendero atendí tu llamada. Ya no me has llamado en mi cumpleaños, rebobinando memorias ahora mismo. Conversamos unos minutos mientras me tomaba unas cervezas a lado de un perro que conocí en el lugar, en esa tiendita de ventana pequeña que daba al sendero color grava de esa casa de adobe de al menos 70 años. Pero esa llamada no fue sueño, eso fue real. Llegamos a una habitación que estaba lejos de parecer una cabaña, mucho más distante todavía de una casa de campaña. Tenía alfombrado el piso, de color claro el afelpado, y estabas ahí tumbada viendo no sé qué en tu teléfono. Entre nosotros hay una relación de confianza que ha ido siempre en zigzag, en espiral, ¿por qué lo menciono? Porque en ése momento ese relacionamiento se había convertido en otra cosa. Cuando hay familiarida...