La Reseña Disuadida
No lo saben todos, pero unos, unas cuantas sí. Yo me eduqué en una soledad de una familia disfuncional. Me costó mucho trabajo encontrarle el gusto a la lectura. Alguna vez se me fue obligado a leer un libro sin sentido para mi edad y situacion, uno de Og Mandino , y es que recuerdo más el nombre por odio que por vida; mi padre me obligo a leerlo por castigo de ya no recuerdo qué. Seguro no hice escarmiento, el libro lo regale sin querer (porque fue prestado más que regalado) a un tal Sarmiento; la rima parece burla. Soy un poeta por encima de comerciante, aunque mis obligaciones diarias se basen en endulzar el oído a mi beneficio: un traficante, un vende-aire, un nada, un nadie. Pero mi voz se hace escuchar y encanta. Recién he sentido un estancamiento, un yanosédónde, un querer sentir más, un no soy viejo para adecuarme únicamente a mis gustos juveniles y sedimentarios. Siempre he querido más en arte, y los que me sienten más allá del me conocen deben saberlo: Nací viejo ...