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Mostrando entradas de octubre, 2014

La chingada tan periodica

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Hoy día la tecnología es tan sincera que el smartphone de cada uno de nosotros dice más de nuestra personalidad que nuestras palabras y acciones mismas. Es fácil saber y suponer. O, ¿a quién rayos le tienen el valor y la confianza de prestarle el móvil sin reserva alguna? (yo sí, a mi novia =P y a nadie más). Dice tanto y es tan personal y privado que no quieren que cualquiera lo tenga en su poder, y si lo comparten para un instante se encargan de que sólo sea para textear un mensaje de texto o para que le llamen a alguien que sea necesario para estar o para llegar. Cierto, ¿no?. Entonces verán que con las nuevas "inteligencias" que van adquiriendo los gadgets (que caducan a cada hora) las cosas se van simplificando, se van adecuando a cada usuario, a tal grado de que después viviremos "She" (la película). Falta mucho para que tal intuición de los dispositivos pueda ser tan aterradora pero... pero quizá no estemos tan lejos. Y, ¿QUÉ?. A pues que mi teléfono repite ...
La evolución de la lengua y la creatividad de una artista que manipule con delicadeza las palabras reditua en el observar todo el lento y fino proceso de cuando se van transpormando bellas. Esas son las herramientas perversas y hermosas las que van dando forma y figura a las palabras que no tienen mas que formas menos que patas de gallina o gente mórbidamente obesa y/o deforme-desfigurada. Verán todo ustedes mis atentos lectores que a mi nacimiento me dieron un nombre, uno heredado, sí, el de mi padre. Fue con el paso del tiempo cuando observe que tu nombre es irrelevante en esta sociedad y en esta realidad más que como referencia para algunos muy pocos. Podemos hacer un recuento de los relativamente formales. En el Kinder era Ricky. En la Primaria, Richard. En la secundaria, Bautista. En el CCH 307145059. En las calles como todo es más divergente y con menos reglas fue de muchas formas más. Unos sobrenombres a cargo de camaradas, otros más de la gente a la que debí desagradar. Algunos...
Una vez me dijo un vato mal pedo que me topé en un toquín un día que iba solo:  < > Muy burlonamente. No dije nada.  A lo largo del tiempo me he dado cuenta de que no importa ni tiene sentido acumular gente para sumar un gran numero. Tú los sumas el tiempo y los mismos los restan. Lo importante es llegar a conocer verdaderamente a esa gente. Yo, por suerte y por gusto he sido quien ha conocido a la gente por iniciativa propia, nadie me los presenta. No tengo amigos de mis amigos. Lo que sí pasa seguido es que yo presento gente a mis amistades, eso es natural para mí. Tiempo después me encontré al mismo tipo, estaba con una ex y su bola de amigos de ella, me acerqué y el tipo me miro con cara de <<¿Qué haces aquí? yo siento que te conozco pero no recuerdo de dónde>> , extendió la mano pretendiendo el saludo, lo ignoré. Me acerque a Laura (su novia, mi ex) y la salude con un beso en la mejilla y un abrazo que cualquiera pudo haber pensado era exc...