Una vez me dijo un vato mal pedo que me topé en un toquín un día que iba solo:
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Muy burlonamente. No dije nada.
A lo largo del tiempo me he dado cuenta de que no importa ni tiene sentido acumular gente para sumar un gran numero. Tú los sumas el tiempo y los mismos los restan. Lo importante es llegar a conocer verdaderamente a esa gente. Yo, por suerte y por gusto he sido quien ha conocido a la gente por iniciativa propia, nadie me los presenta. No tengo amigos de mis amigos. Lo que sí pasa seguido es que yo presento gente a mis amistades, eso es natural para mí.
Tiempo después me encontré al mismo tipo, estaba con una ex y su bola de amigos de ella, me acerqué y el tipo me miro con cara de <<¿Qué haces aquí? yo siento que te conozco pero no recuerdo de dónde>> , extendió la mano pretendiendo el saludo, lo ignoré. Me acerque a Laura (su novia, mi ex) y la salude con un beso en la mejilla y un abrazo que cualquiera pudo haber pensado era excesivo. Posterior a eso me dispuse a saludar a los demás que conocía e inclusive a los que no, hacer el número de conocidos era mejor para hacer quedar mal a aquel tipo. Él se dirigió a mí diciendo que me conocía, lo mire, de arriba a abajo, con esas miradas que humillan y le dije <>. Me miró con cara de amenaza pero me fui por una cerveza a la barra llevando a Laura de la mano. Me quede con ella un rato largo, al menos 20 minutos y él, que en ese momento me entere se llamaba Efraín se quedo solo pues la gente que lo rodeaba no eran verdaderamente sus amigos.
Me quedé poco rato y me despedí de todos, incluyendo al buen Efraín. Fue una despedida de mano y un abrazo fingido. Cuando estaba cerca le dije rápido y preciso <>. Por último me acerqué para besar la frente a Laura pero cuando él lo noto me tomó de la muñeca, ella lo noto y le dio un manazo. Imaginen el gusto y la amplitud de mi sonrisa socarrona.
Nunca me han faltado conocidos, tal vez amigos sí, tal vez. Me he dado el lujo de desecharlos o de renunciar a ellos, en unos casos a irme de donde ya no se me quería, porque sé aceptar que eso también puede pasar.
Usualmente no soy mal amigo, todo lo contrario, doy todo no esperando nada pero no soporto ninguna decepción. Eso me ha pasado a menudo. Si me piden algo se los presto sin problemas, en mucho casos sin fecha de devolución a menos que lo ocupe con frecuencia. Si se lo quedan un mes no tengo problema, dos meses también pero cuando ya no les veo interés remoto en devolverme lo prestado nunca lo pido, sólo no vuelvo a confiarle mis cosas a esa persona. Lo mismo aplica con favores. Lo mismo con acciones o actividades hechas a mis espaldas con el fin de que yo las desconozca siendo que de tener conciencia eso me molestaría. Es en esos casos cuando doy la espalda, cuando mi confianza a sido herida, antes no.
Tengo la facultad de ser una persona inolvidable, dejo siempre alguna impresión en la vida de todos y cualquiera si nos tomamos el tiempo para beber una cerveza o compartir mesa en una comida. Así me he hecho de muchos conocidos. Eso me recordó un caso hace unos ya 9 meses cuando fue el "Beerfest", esperando fuera de metro a algunas personas me encontré con un tipo, su rostro se me hizo conocido y él me devolvió la misma mirada. Aguzamos la mirada como tratando de penetrar la cara y ver un recuerdo en la memoria del opuesto. Por supuesto no funciono pero nos acercamos para cruzar unas palabras:
— Qué onda, yo te conozco.
— Sí, eso creo pero no recuerdo de dónde — Dijo él que estaba siendo acompañado por dos señoritas y no mal ver.
— De algún bar, alguna pulquería quizá.
— No, no creo.
— Me llamo Ricardo.
— Yo también — Acompañado de risas de ambos lados, era inevitable, ya entenderán.
Al final por supuesto no dimos con el dónde fue que nos conocimos o vimos pero asegurábamos nos conocíamos.
En el CCH hace unos años me pasó algo similar, estaba ya en el turno de la mañana así que no conocía a nadie puesto que a mi ingreso me fui al turno de la tarde. Me encontraba recostado después de no llegar a una clase, pretendía dormir. No eran mis horas. Dicen que las personas más inteligentes tienen a desvelarse, sobre todo si son creativas pues en la noche funciona mejor esa parte fundamental, tampoco es que diga que soy inteligente pero verdad es que llevo durmiendo pasada la media noche desde los 11 años. Y despertar a las 5 era molesto para llegar a la primera clase de las 7, entonces piensen en el cómo me sentía en esos momentos mañaneros. En esos momentos de relajación y descanso se me acercó una señorita pequeñita y rechoncha preguntando <<¿Tú eres el gato, el Redcat?>>, claro era yo. Dijo que me conocía de voz, por platicas con algunos conocidos en común. Me invito a frecuentar su lugar de reunión, dijo que estaban siempre ahí. Después de desperezarme atendí la invitación pasando a saludar a la gente, entre ellas una chica guapa con poco cuidado en su apariencia pero eso no me importaba, a mí me gustó.
De todos ellos tampoco quedo nadie para la posteridad. Me da pena por ella, la chica que me gustaba, un beso me faltó.
Así son muchos de los casos. Hace tiempo tenía un circulo de amigos muy cercano, muy solido, de los que juran dar la vida por el otro, por los todos si era necesario. Hoy son nadie, todos tienen deudas conmigo, y lo digo así con toda seguridad, todos. Si están o no no me importa. Lo veo, aveces cruzo palabras, aveces recuerdo con nostalgia las memorias pero más allá ya no voy.
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Muy burlonamente. No dije nada.
A lo largo del tiempo me he dado cuenta de que no importa ni tiene sentido acumular gente para sumar un gran numero. Tú los sumas el tiempo y los mismos los restan. Lo importante es llegar a conocer verdaderamente a esa gente. Yo, por suerte y por gusto he sido quien ha conocido a la gente por iniciativa propia, nadie me los presenta. No tengo amigos de mis amigos. Lo que sí pasa seguido es que yo presento gente a mis amistades, eso es natural para mí.
Tiempo después me encontré al mismo tipo, estaba con una ex y su bola de amigos de ella, me acerqué y el tipo me miro con cara de <<¿Qué haces aquí? yo siento que te conozco pero no recuerdo de dónde>> , extendió la mano pretendiendo el saludo, lo ignoré. Me acerque a Laura (su novia, mi ex) y la salude con un beso en la mejilla y un abrazo que cualquiera pudo haber pensado era excesivo. Posterior a eso me dispuse a saludar a los demás que conocía e inclusive a los que no, hacer el número de conocidos era mejor para hacer quedar mal a aquel tipo. Él se dirigió a mí diciendo que me conocía, lo mire, de arriba a abajo, con esas miradas que humillan y le dije <
Me quedé poco rato y me despedí de todos, incluyendo al buen Efraín. Fue una despedida de mano y un abrazo fingido. Cuando estaba cerca le dije rápido y preciso <
Nunca me han faltado conocidos, tal vez amigos sí, tal vez. Me he dado el lujo de desecharlos o de renunciar a ellos, en unos casos a irme de donde ya no se me quería, porque sé aceptar que eso también puede pasar.
Usualmente no soy mal amigo, todo lo contrario, doy todo no esperando nada pero no soporto ninguna decepción. Eso me ha pasado a menudo. Si me piden algo se los presto sin problemas, en mucho casos sin fecha de devolución a menos que lo ocupe con frecuencia. Si se lo quedan un mes no tengo problema, dos meses también pero cuando ya no les veo interés remoto en devolverme lo prestado nunca lo pido, sólo no vuelvo a confiarle mis cosas a esa persona. Lo mismo aplica con favores. Lo mismo con acciones o actividades hechas a mis espaldas con el fin de que yo las desconozca siendo que de tener conciencia eso me molestaría. Es en esos casos cuando doy la espalda, cuando mi confianza a sido herida, antes no.
Tengo la facultad de ser una persona inolvidable, dejo siempre alguna impresión en la vida de todos y cualquiera si nos tomamos el tiempo para beber una cerveza o compartir mesa en una comida. Así me he hecho de muchos conocidos. Eso me recordó un caso hace unos ya 9 meses cuando fue el "Beerfest", esperando fuera de metro a algunas personas me encontré con un tipo, su rostro se me hizo conocido y él me devolvió la misma mirada. Aguzamos la mirada como tratando de penetrar la cara y ver un recuerdo en la memoria del opuesto. Por supuesto no funciono pero nos acercamos para cruzar unas palabras:
— Qué onda, yo te conozco.
— Sí, eso creo pero no recuerdo de dónde — Dijo él que estaba siendo acompañado por dos señoritas y no mal ver.
— De algún bar, alguna pulquería quizá.
— No, no creo.
— Me llamo Ricardo.
— Yo también — Acompañado de risas de ambos lados, era inevitable, ya entenderán.
Al final por supuesto no dimos con el dónde fue que nos conocimos o vimos pero asegurábamos nos conocíamos.
En el CCH hace unos años me pasó algo similar, estaba ya en el turno de la mañana así que no conocía a nadie puesto que a mi ingreso me fui al turno de la tarde. Me encontraba recostado después de no llegar a una clase, pretendía dormir. No eran mis horas. Dicen que las personas más inteligentes tienen a desvelarse, sobre todo si son creativas pues en la noche funciona mejor esa parte fundamental, tampoco es que diga que soy inteligente pero verdad es que llevo durmiendo pasada la media noche desde los 11 años. Y despertar a las 5 era molesto para llegar a la primera clase de las 7, entonces piensen en el cómo me sentía en esos momentos mañaneros. En esos momentos de relajación y descanso se me acercó una señorita pequeñita y rechoncha preguntando <<¿Tú eres el gato, el Redcat?>>, claro era yo. Dijo que me conocía de voz, por platicas con algunos conocidos en común. Me invito a frecuentar su lugar de reunión, dijo que estaban siempre ahí. Después de desperezarme atendí la invitación pasando a saludar a la gente, entre ellas una chica guapa con poco cuidado en su apariencia pero eso no me importaba, a mí me gustó.
De todos ellos tampoco quedo nadie para la posteridad. Me da pena por ella, la chica que me gustaba, un beso me faltó.
Así son muchos de los casos. Hace tiempo tenía un circulo de amigos muy cercano, muy solido, de los que juran dar la vida por el otro, por los todos si era necesario. Hoy son nadie, todos tienen deudas conmigo, y lo digo así con toda seguridad, todos. Si están o no no me importa. Lo veo, aveces cruzo palabras, aveces recuerdo con nostalgia las memorias pero más allá ya no voy.
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