Tú
Sé que no era el ser viviente más envuelto en los harapos de la felicidad, la cabeza quedaba al descubierto, o de eso me percaté cuando hiciste una más de esas apariciones fantasmales que sólo tú puedes hacer. Y yo dando la respuesta de cada toda vez. Esa fragilidad de la que no me he podido deshacer. Sabes lo que provocas, que siempre es "sí", porque conoces las formas en que mi pecho retumba, palpita, revienta y con ello los más eficientes métodos para hacerme temblar los dedos en cada golpe de tecla en tu honor, porque aprendiste en no sé qué escuela a disfrazarte de vapor, de helio o cualquier otro intocable, inaudible, casi inexistente y de toxicidad a placer y no paro de inhalar cual adicto, me gustan los pulmones repletos de un algo que parece ser resultado de una imaginación prodigiosa y el cinismo de el más perfecto imperfecto. Tan etérea y volátil, y basta porque no hay motivo para describirte pues te sabes bien. Y sí, te sabes, pero si dejaras el miedo en casa junt...