La Reseña Disuadida
No lo saben todos, pero unos, unas cuantas sí.
Yo me eduqué en una soledad de una familia disfuncional. Me costó mucho trabajo encontrarle el gusto a la lectura. Alguna vez se me fue obligado a leer un libro sin sentido para mi edad y situacion, uno de Og Mandino, y es que recuerdo más el nombre por odio que por vida; mi padre me obligo a leerlo por castigo de ya no recuerdo qué. Seguro no hice escarmiento, el libro lo regale sin querer (porque fue prestado más que regalado) a un tal Sarmiento; la rima parece burla. Soy un poeta por encima de comerciante, aunque mis obligaciones diarias se basen en endulzar el oído a mi beneficio: un traficante, un vende-aire, un nada, un nadie. Pero mi voz se hace escuchar y encanta.
Recién he sentido un estancamiento, un yanosédónde, un querer sentir más, un no soy viejo para adecuarme únicamente a mis gustos juveniles y sedimentarios. Siempre he querido más en arte, y los que me sienten más allá del me conocen deben saberlo: Nací viejo no sé dónde meterme todo eso; las criticas, las letras, los sonidos, las frases, las tomas, los todos... no puedo percibir arte más allá donde me acostumbró mi atemporalidad.
No respeto esas reglas de la escritura. Para todo y las estupideces he sido el más pendejo de todos. Para no saber dónde poner las puntuaciones me he ganado el infierno si religioso. Y es que amo ésta sensación de escribir pero , hay cadenas que limitan el sentir no establecido, el no materializado en plomo.
Leí y fui educado por dos grandes escritores latinoamericanos, uno desprestigiado del que dependo tanto para caer en la crudeza de la realidad como del otro que me inventa magia y realidades nostálgicas: Márquez, Spota; García Márquez porque con el segundo no hay confusión, peor, quizá ni conocimiento.
Creí en el amor, creo en él
Creo en la crudeza, en el egoísmo. Creo. Quiero creer en el primero sin desprestigiar el segundo. Soy persona, soy humano... soy artista. Te amo.
El libro de hoy se titula Amor en los tiempos del cólera.
Se leyó hace varios años y se intentó releer hace unos pocos menos. Entró un sentimiento, unas ganas de volver al vapor, porque mi literatura en sí no la comparto con muchos (y casi las ganas de poner una arroba en ese lugar). Cuando doy es porque amo, es porque quiero, es porque deseo. Mis cosas no las comparto con tanta sencillez. He perseguido la literatura de mi primer padre literario, el padre mental, el padre triste, el padre artista. Le he perseguido hasta en la cinematografía. Es un Premio Nobel, ¿Qué se puede esperar de un tipo que aspira a la elite en las letras? ¿a un yo? ¿a un tipo que espera para mejor cuando está detrás de las más después de las 85 teclas variantes según ordenadores?
La cosa clara de todo es que, el idioma suena forzado. Es decir, en la actualidad de mi informalidad con el idioma gringo puedo percibir el 70% de lo que dijeron mis protagonistas ayudado de su acento latino. Es claro que todos los actores tienen por lengua madre el Español, sin embargo se obligaron a grabar en Ingles. Literatura de origen colombiano con actores mexicanos, parlando español, parlando ingles parece casi una burla. Imagino que el director se vio obligado a una vulgaridad tras ser casi obligado monetariamente a dirigir una película de un Nobel a la Literatura. Hacerlo universal, yo no sé... seguro fue a lo menos. Canta Shakira, opinen.
Pero de Spota, "El Castillo de la Pureza", pero de Márquez, "Memoria de mis Putas Tristes". Que éste último contiene frases tan fieles que espantan y enamoran por no creer poder llevar una fantasía real literaria a una fantasía real cinematográfica.
Y las ganas de compartir tu vida y ser por la inspiración y la frustración de no poder dar una opinión después de confiarte una casi-vida. ¿Dónde quedaste Florentina? ¿Dónde deje tu separador del libro a medias con el otro que no te da mentalmente la satisfacción que tu intelecto exige? Entregaste como ese corazón vacío. Sabes que sentí aunque la necedad y el orgullo me haya limitado. Es que no es una carta de amor o disculpa o justificación. Si ves la película del libro del que te hablo quizá sepas de qué te hablo.
Después de todo solo hablo de Memoria de Mis Putas Tristes. Lo demás puede recaer en un inentendimiento. Porque lo que se diga de cólera del amor es más vacío que completo. Pero de la recomendable es un fiel argumento y dialogo, guion. No hay mejor razón que morir de amor, eso ya lo sé. Te amo. Te echo de menos.
Hay más películas de todo esto, de ése mi padre, dicen que por Netflix próximamente su obra prima. No saben lo salvaje que podría ser mi critica si hablan sobre mi padre en forma errónea. Y es que hay formas de comprender, pero sin embargo cuando uno nace viejo, atemporal solo puede comprender de una forma en que el atemporal escritor se expresó. Tampoco es que mi ego me permita poner el nivel de comprensión y creatividad a la altura de un Nobel. Sin embargo hemos nacido tristes, viejos y bohemios sin querer. Como una herencia astral. Jamás has tenido un alguien que se exprese mejor que yo...soy pura vanidad.
Mírenlas, son dos, las que he podido ver, criticar a detalle.

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