M.A.G.E.N....

Hace dos años exactamente fui con Mario al cine, vimos una película malisima lo recuerdo bien. Hoy iré con Ángel a ver una que seguramente tampoco tendrá nada de buena. Como es el plan después iremos a comer ese pastel tan rico que hacen en la cafetería  con letrero grande, amarillo y naranja, con las letras de un estilo ya muy popular que dice "Dulce Vida", esa la encontré casualmente caminando con Gerardo por estas temporadas.

Ya estoy afuera de la escuela esperando a que llegué por mí, me siento un poco impaciente aunque tampoco me desespero, me gusta sentarme en esta banca del parque a recordar nombres y a repasar lo que se tiene que hacer, todo tiene que ser a una precisa hora o se puede echar a perder. Como todos los viernes tomo pocas clases, salgo temprano, visto más cómoda, traigo menos cosas y me arreglo más coqueta. Me gustan los zapatitos rojos para ocasiones como estas: con clima cafetero y las orejas frías. Ya tengo unos guantes lindos que me regalaron cuando cumplí 21, las manos congeladas eran una molestia grande y desde entonces siempre los cargo, son realmente lindos. Algunos amigos se burlan, dicen que fui producto de una calentura del 14 de febrero, y es que si se sacan cuentas salen los 9 meses casi exactos, ademas de ser la mayor y que mi madre fue madre de muy joven y que el embarazo fuera el motivo de la furia de mi abuela que hasta hoy no conozco pues jamas volvió a dirigirle la palabra a su hija, de cualquier modo no hago caso, tengo muchos amigos que igual cumplen por estos días. 

El segundo viernes de noviembre es el día que termina mas tarde de todo el año y me encanta finalizarlo bailando con algún desconocido que seguro me pedirá mi numero cuando me meta en el taxi ya muy comenzado el sábado y llamara la mañana del domingo. Tal vez una cerveza, tal vez dos, ta vez cinco, siempre depende de la cantidad de gente, si me las invitan y de la música que ponga el dj. No lo hago muy seguido, no soy una chica que se desvive cada fin de semana en esos antros sucios, nada de eso, todo lo contrario, es solo hoy cuando puedo darme esas libertades.

Ya lo veo venir con ese andar tan soberbio que me deja atontada, es de las primeras cosas que veo en un chico que quiero para mí. Viene tarde, como siempre, unos quince minutos y no me molesta, siempre son impuntuales conmigo, hasta llego a creer que es culpa mía, está vez le creeré cuando me diga que no lo volverá hacer. Me mostraré enojada, sé que me consentirá si lo hago y el sabe como me gusta ser consentida. Un beso con algo de resistencia, un abrazo con un ligero rechazo, sigo ofendida para él y a mí me gusta que de cariño un poco por la fuerza. Le falta el aliento, siempre corre para llegar un poco menos tarde, también suda ligeramente. Se ve bien, me gusta como se arregla, aunque de alguna forma no tiene un estilo siempre sabe como verse bien independientemente de su ropa, ya sea obscura, clara, justa u holgada, él sabe como hacerlo. Su cabello se ve ligeramente más largo, le crece bastante en poco tiempo, la semana pasada me agradaba y hoy me encanta, se alborota siempre de un modo extraño que le hace ver diferente.

Un rato mas sentados viendo la gente pasar, aun no es hora. No me aburro, sabe como hacerme reír, se sabe chistes que nunca han sido pronunciados y me mira como si fuera algo muy de otro mundo. Lo quiero para mí, quiero que nadie las lo tenga, lo bese ni se haga sueños con él como su protagonista, es mio y lo tiene que ser así hasta morir.

El sol ya esta donde debe. Ahora vamos rumbo al centro, sin prisas, todo esta medido y bien calculado. Platicamos de lo que sabemos que hay, de lo que puede haber y lo que estuvo en cartelera, nada bueno eso lo sabemos pero no tiene importancia. Palomitas y refresco que no sabe a el refresco de la tienda, también un chocolate y un helado, no me preocupa mucho mi peso, habrá mucha actividad física. Esta vez la película tardo mas de la cuenta, no sé de que trataba, no le preste atención, desviaba la mirada para verlo a él, lo desgastaba con la vista, la tenía tan fija que todos dirían que lo veo como si mañana fuera el fin del mundo, tampoco están tan equivocados.

Discretamente apresuro las cosas y sugiero tomar un taxi, "Dulce Vida" no queda muy lejos pero no hay tiempo para caminar, invento cerraran temprano, un amigo de los propietarios me contó. No podía quedarme sin mi pastelito, él lo sabe, le llevo platicando de mis ganas dibujando con los dedos y la lengua el sabor entre café, flan, durazno y mora tan extraño y tan agradable al paladar que en algún momento él tenía tanto antojo y fue tan insistente que nos molestamos, todo por un pequeño, estúpido y delicioso pastelito, uno que solo se debe comer el día de hoy. He venido 5 veces contando está y siempre esta a medio llenar o a medio vaciar, así está perfecto, así puede uno hablar sin gritar, el clima es templado y te atienden rápido. En verdad que no tengo idea del porque no está lleno si todo aquí es siempre muy rico y el servicio es eficiente y siempre todo con mucha amabilidad ¿será que es temprano o solo será que vengo yo los días de hoy?. Ya hay que pedir la cuenta o se puede complicar otra vez. Saca dinero y sin ver la nota deja un billete de $200 en la propinera y se levanta a ver un dibujo enmarcado que decora el establecimiento, sé que son $128.50, no lo dejare pagar, guardare su papel moneda en la bolsa interior de su chamarra que disfruto llevar puesta. Él pago el cine y aunque seamos muy novios desde hace 11 meses no me siento a gusto con el hecho de que él siempre tenga que pagar todo. Todo fue una delicia, él disfruto tanto como yo.

Ya de vuelta en la calle suena su móvil, una llamada de imprevisto, no lo esperaba, nunca le llama nadie, algunas veces, muy pocas, parece ser su madre, parece ser algo importante, parece que tendrá que regresar a casa a dejar algo que al parecer trajo consigo, pero no puede irse, tenemos que seguir con el plan, no puede arruinarse el día, es momento de ir a el parque ese a recostarnos un poco para después entrar a un bar bohemio que estará repleto a beber unas copas para dar paso a..., hay que ver que sucede. Falsa y molesta alarma, se puede posponer su llegada a casa. La llamada puede ser peligrosa. Tiene poca comunicación con su familia pero, habrá dicho que salía con alguien?, sé que de mí casi nada conocen sus amigos y todavía un menos sus parientes. Espero estar a salvo. Perdimos 20 minutos de espalda sobre el pasto bajo un árbol pero después de haberme hecho a la idea de que esto se iba a ir al carajo no me pesa en lo mínimo.

— Continuemos cariño, —me apresuro a decir— tenemos mucho por hacer todavía. 

Un parque detrás de una delegación, recién remodelado, con muchas luces por todas partes que encienden desde mediada la tarde, todo a motivo del asesinato de una chica de unos 15 o 16 años el octubre pasado, también se rumoreó fue violada aunque nunca fue declarado así. Aquí hay muchos gatos, alguna vez que venía caminando sola vi como una señora los llamaba para alimentarlos, salían por decenas, corrían entre mis piernas, veía mas de 30, mas de 40, tal vez eran más de 60, todos de diferentes colores y tamaños. Es bonito con las fuentes ya funcionando y los arboles todos en color marrón que dejan los suelos crujientes y las plantas con apariencia a muerte tímida por la temporada. El nuevo skatepark hace que se llené de jóvenes desde temprana la tarde hasta que asoma la luna. Es grande, se dice que antes era el jardín de unos militares que vivían un poco mas arriba. Nos desviamos un poco, no estamos cerca del centro, tomamos el metro unas 7 estaciones y caminamos unos 15 minutos. Nos recostamos, disfrutamos hacerlo, es nuestra actividad predilecta, tenemos una lista amplia de parques visitados pero es la primera vez que venimos juntos a este. Me gusta apoyar mi cabeza en su pecho cuando vemos el cielo entre las ramas, realmente todo él es un encanto. Mis párpados no acatan las ordenes que les dicto, el sueño se está apoderando de toda yo, dormir un momento no estará sobrado, la noche se prolongara mucho mas de lo acostumbrado y todo el ambiente es tan reconfortante. Usa el mismo perfume que Elias, es dulce...

Qué hora es? Cuánto dormí? Aun está dormido, si se le pone apenas pizca de atención se puede apreciar un ligero sonido que se identifica rápidamente como ronquido. Ya tengo que despertarlo, son casi las 7, ay que continuar con lo planeado. Me gustaría despertarlo con dulzura y delicadeza pero son artes en las que soy incompetente, igual lo intentare, si fallo notará el detalle en la intención y abrirá los ojos de a poco y para rematar el gesto graciosísimo dibujado en su gatuno rostro una sonrisa de tonto tierno e indefenso. Lo dejo para que se reponga de su viaje a ese mundo tan macabro dentro de su cabeza. Tiene el sweater repleto de pasto seco, le quito la mayoría y solo quedan unos trocitos de hojas rotas del fresno bajo el que nos acurrucamos.

Tiempo para caminar, tiempo para la calma.

— Vamos a comer.
— Qué antojo traes ahora?
— De una pizza y un beso. —puedo ser tan cursi— De las que sean, experimentemos. Si están buenas volveré.

Comida chatarra todo el día, solo es un día.

Me siento llena. La pizzeria es digna de revisitarse, otra ocasión como hoy, la próxima se incluirá comer una pizza en este lugar. La calefacción no era de lo mejor que hasta me saco una gota de sudor pero todo lo demás hizo que se olvidara el calor. Una sección muy amplia para los niños, no me gustan los niños y este lugar si que los aísla de lo mejor: no vi a ninguno correr o gritar. No es caro. Tiene buena apariencia y está bien ubicado, muy de paso para el próximo plan.

— Caminemos un poco, estoy muy llena, —digo acompañado de un movimiento ruidoso del estomago— he comido mucho por hoy. Vamos a la Alameda a dar la vuelta y después vamos por unos tragos a ese bar donde venden cerveza de barril.
— Hoy estás rara, cerveza? no te gusta la cerveza.
— Pero esa es de barril, esa me gusta. — tomándolo de su mano siempre tibia y comenzando a avanzar.
— Hoy has querido hacer muchas cosas y no es que este mal pero siempre dejamos que todo fluya sin control de lugares ni tiempos.
— Es que hoy es un día especial, ya te lo había dicho.
— Sí, pero nunca me dijiste que tendría de particular.
— Realmente ni yo lo sé. Hay algo que me invita a hacer cosas que no hago nunca en otra fecha. —cuando se me escapa una ligera sonrisa maliciosa que él nota.— Vamos?
— Sa... sabes que siempre se hace lo que quieres. —dice un poco nervioso.
— No es cierto, no siempre hacemos lo que digo. — apretándome a su brazo.
— No estoy tratando de decir eso, me refería a que siempre puedo hacer lo que quieras contigo. —ya más tranquilo.
— Bueno. Vamos ya.

Muy poca luz de sol, es normal en este horario. No es tarde, es solo el horario de invierno, por eso me gusta. No sé como se llama el lugar. Nada fino, todos amontonados sentados uno muy junto del otro atiborrando las mesas con vasos, copas, botellas y un cenicero que no será usado mas . Dos baños son poca cosa para la cantidad de gente que se reúne a beber y cantar cada fin de semana, en su mayoría estudiantes de preparatoria y alguno que otro oficinista infeliz, toda la población esta entre los 17 y 25, no más. Escucho unas voces entre el escándalo que opaca a la rockola y distingo de una platica que se presentara una banda en el lugar, seguro una de covers ultragastados. De nada sirve un ventilador, el calor es insoportable, incita a beber rápido, a terminar de dos tragos los tarros de medio litro. El ambiente no esta mal, unos ya con el rubor suma de el calor, el alcohol y las platicas casi a gritos, los otros, los otros se sabe son recién llegados. Es mi 4to tarro, ya me siento bien, estoy tranquila y aunque aun tengo control de todo mi cuerpo ya no me siento tan presente ni en el lugar ni con Ángel. Tendremos que irnos tras la ronda número cinco o habrán complicaciones. Él se ve tranquilo, ve todo a su alrededor, pone una cara de ligero asco, sé que le gusta la cerveza, también sé que esta música no es de su predilección. Ya no tardaremos muchos minutos en salir.

El viento es tan refrescante. Estoy un poco sudada, se ve en mi ropa y mi frente, tengo algunos mechones que escurren. Afuera el clima es fresco. La noche estaba ya puesta y ahora tenemos que ir a apartar una habitación en un hotel, todos por aquí se llenan pronto, menos los costosos, esos que son para quedarte mas de 10 horas y donde si desayunas.








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