Cartas del pasado [jueves, 07 de octubre de 2010 01:08:22 p.m.] (1)
A mí me ha dado por hablar claro, lo más claramente posible y eso me ha hecho sentir simple y no me gusta ese sabor pero igual parece ir dando resultados pero no le encuentro mucho chiste a actuar de ese modo, me gusta más la complejidad caótica.
Del poder redactar a ser completamente inútil siquiera para escribir 4 líneas.
Me he sentido también así, de no poder, y del tener ganas pero no querer hacerlo. Hoy puedo y puedo de mas y tal vez se refleje en los largos enunciados que me faltan en este proseguir al que no le veo mayor motivo, y no por que no sea importante, es porque me siento bien contigo y mal igualmente, aun que no de cantidad como de tiempos compartidos, para que he de decir verdades a medias... mayor motivo que el que me veas cómo me he querido mostrar: como agua, aunque sabiendo hoy que no es tu bebida preferida me gustaría ser cualquier otra cosa, alguna otra translucida y con tu sabor predilecto y sin ser una de esas falsas, totalmente innaturales, yo solo quiero que me quieras beber en cualquier momento, ya sea cuando cansada, feliz, triste, molesta, para calmar cualquier calor que el día con día no te haga estar cómoda.
No te preguntes mucho en el porqué del que no esté en absoluto bien contigo, pues no te lo pienso decir, porque te quiero tragar sin algún ingrediente más o menos que con los que tú te has sabido condimentar. Me siento un poco frágil y es que las cosas no andan bien en casa y eso me hace no estar bien en casi cualquier lugar. He sabido bien dejar de lado todo eso cuando estoy contigo pues así lo quiero y así ha funcionado y no por qué no quiera que te enteres, es que simplemente no hace falta o al menos así creo. Soy de los que nunca cuentan absolutamente nada de lo que acontece en el hogar, te podría contar de todo, de todos, de mi momento a momento de cualquier día explicando la hora exacta de mi despertar, mis paradas en baños con tiempo exacto y donde puse los pies a la hora no siempre correcta, pero de casa nada.
Tan frágil estoy que siento podría contártelo todo si me lo pidieras y en cierto grado veo la posibilidad de que me haría bien al acercarme en esos aspectos.
De esos algos que tienes y que haces que no me hacen gozar plácidamente los momentos de principio a fin en espacios compartidos fisicotemporales no los conoces, tal vez ya los pudiste haber pensado pero lejos estas de entenderlos y aun mas de poder resolvérmelos. No quiero forzarte a nada como ya lo he dicho. Hoy camino a aquí pensé en todo lo que me gusta de ti y es que es mucho, pero de eso ya me había dado cuenta desde hace ya rato, lo que si note de nuevo es que me gustas mas de lejos y no por qué no quiera que estés cerca, a la distancia noto menos esas cosas que no me agradan de ti, y es que no son del todo tuyas y eso es lo peor, y que sí, como tu afirmas, me afectan, pero reitero, no son tuyas, no son de ti y ese es el problema.
Lo del tiempo al tiempo y como venga, aun que no con esto dejarle correr tal cual rio bruto, hacerle un cause cómodo, no tan fiero y si apacible para remojar los pies cuando así nos vengan las ganas.
He pensado en que siempre me dirás más con letras que con tu voz y no me gusta. Puede que este sea tu mejor método, de refugio, de miedo, de gusto, de fantasía, de todo o de uno de los tantos que no quiero escribir por que deberías entenderlos mejor que yo, pero no me gusta. Ya he pensado con mis extremismos y no lo negare, que si se trata de verdades, de decires sentimentales y fantasías posibles o inimaginables basta solo con eso, con letras, y yo no busco escribir poesía viva sin vida, suicida con pasión o muerta del alma y dado el caso hubiera podido hacerlo sin las necesidades de tus labios, tu cintura y tu cuello.
Entonces sabemos cómo siente justamente el otro. Me encanta que dentro del desentendimiento hay palabras sordas que son vistas con la lengua y eso es mucho para desearte con dos ganas, dos gustos, tres felicidades, tres molestias, una tristeza, un antojo, dos sueños y los siete porvenires de tu elección. Yo quiero estar contigo. No sé si en todo esto se le pueda ver algo de contradicción al querer compartirnos para el otro, pero así es, tan claro y tan incierto como mi vida misma. No quiero tener sabores amargos y compartirlos a tu garganta.
Vamos a recostarnos en algún lugar con sombra y cielo en el que pueda sentir tu cuerpo y ver tu frente, sin decirnos nada y escucharnos lo que tenemos que decirnos, contarle al otro las nubes próximas, las pasadas y los fríos sentidos como las furias exaltadas.
Yo te ofrezco nada más que cumplirte tus exigencias.
Estar contigo en cualquier instancia.
Si no hay tiempo todo es irrealizable.
Dámelo y veamos si las hojas caen para pisarlas juntos.

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