Entre Carmines y Purpuras

Me gusta cuando no me importa envolverme en mis sueños de ti. Sé que no me llevara a ningún lugar el coqueteo y las frases inventadas de improviso de romance. Igual no importa. Disfruto sentirte cubierta en mis sabanas de placeres y que te vengas a volar con un pie sobre la alfombra a falta de atrevimiento y sobra de curiosidad. Me pierdo y no pienso y no pasa nada, es parte del gusto y lo contrario. Me agradas allá, lejos, pero no cuando comienzas a hacer falta. Eres tan de lo poco que me entiende o trata de hacerlo, que trata de buscar donde tal vez no haya más y que se deja ser por el gusto del antojo que cuando no sé de ti el desconocimiento es una molestia mayor. 

Me perdí yo de ti y tú no tenias mucho que perder o ganar. Seguro un buen sabor en los labios dejados por las casi invisibles gotas de sangre por las pequeñas mordidas de esas que sólo produce el amor distante. Eso a ratos y al los otros las maldiciones con relleno cariñoso. Seguro sería vicio mutuo el de los cuerpos apretándose el uno al otro que después el otro al uno por el cambio delicioso de propiedad que sólo se otorga cuando uno ya es esta hecho todo un imbécil a causa de los algodones de azúcar en los ojos. Seguro también estaría dentro de tus tres mejores relaciones en la vida, tal vez la primera si me dejas jugar un poco con mi egocentrismo, seguro uno de los más insufribles, locos y románticamente hablando con mi abstracción toda bizarra. 

Yo nunca he prometido nada, siempre he sido como sabes que soy y no presumo nada encima de ello. Disculpa si te falle, si no te hice tan mía como tal vez si tenías que serlo. Esa falta de atención parece que es tan característica de mí que no sé realmente si me quiero deshacer de tal defecto. Esta más mal que bien, pero cuando la desatención se torna en los detalles más atentos que gritan por si solos lo importante que se puede tornar la situación es poco menos que inimaginable el placer, considéralo lo más real de la vida. Si sientes algo de ello alguna vez házmelo saber para que pueda continuar así hasta que te aburras. Soy trágico en esas cosas pero siempre doy de mi todo, en sus muchos modos e intenciones pero lo hago, nunca me dejo nada a la reserva, digo y hago lo que me nace en ese mismo instante, si la otra parte hace bien lo que le corresponde puedo ser lo que le plazca. Antes te entra el tedio, después me dejo de ti.  

Ya estoy en la edad en las que deseo algo no eterno pero si algo de un cuarto de un tercio de ello, sólo lo suficiente para que me alcance el tiempo para perderme en el sentimiento más cantado de todos, después puedo citar las inspiradas en el abandono. Hoy yo estoy en la edad en las que se dan cuenta de que soy muy bueno, muy apto para el mundo y pero en su amplitud resulta ser un gusto y únicamente eso, notan que soy bueno sólo para rato. Eso o el hartazgo de una relación sin ninguna seguridad. Yo siempre he dicho las palabras cariñosas para que puedan dar por certera mi estancia pero nunca parece ser tomado en serio. O me conocen la lista de ligues o me ven hablando con sus amigas sin la menor intención pero con el tono de voz que no puedo evitar, otras me escuchan hablar de mis amigas (que hoy no hay ninguna) y suponen un amorío, sea el motivo que sea reditúa en que soy un cabrón. Ya no lo he sido desde comienzos de año y dejé de hacerlo por un largo periodo anterior a este. 

Yo te sigo esperando, a mis modos según el tiempo. Siempre para algo lindo, para crear un buen momento que quieras rememorar aun después de una decima de eternidad y aunque todo termine del peor modo algún día (dudo que pueda haber un motivo de esa dimensión), uno que le quieras contar a más de un persona, uno del que te quede un recuerdo material para que lo uses o veas y digas "qué Gato tan tonto". Quiero perseguirte de recuerdo. Emociónate de mí y suéñame más, déjame saber bien existido en algún rincón de tu compactez. Presume tu espacio en mi estrechez corporal y contenedor volante. No soy en completud egoísta, ya hubiera sido infinitamente insistente de ser lo opuesto. No eres mi perfección, creo que esa ya la encontré pero en una extrañeza no te encuentro nada que me desagrade mientras que a la perfecta le encuentro tantas cosas intolerables que al final también me gustan que estén ahí. Tú eres tú y eso está bien para mí, aunque no podamos ser. 

Nunca hemos hablado de libros pero mi idea de ti es que son contados tus leídos y en esa misma idea tú supones tengo pilas de ellos en mis numerados, mitad de algo de ello tiene que ser falso, tu dime que parte es, dime que me equivoco, siempre me gusta me señalen mis errores y ya me convencí de que cada que lo hagas tú reiremos un poco de ello. Dentro de lo que cabe nos hemos entendido de letras desde el comienzo y por eso es que me gusta buscarte en el rincón por donde casi nunca pasas y es por eso que también debes estar leyendo todo esto. Me gustas cuando coloreas tus letras. Debes saber que te sacaré  varias sonrisas la siguiente ocasión con mis chistes de invención instantánea todos colmados de acides y una ligera misantropía, y si lo dudas también créelo, no hay de otra conmigo. Tiene tanto que no ocupo esa creatividad que ya me la siento oxidada. Tu tarea será venir a sacarle brillo, a dejarme como cuando me dejaste para llevarme de las ganas y a mí de tu extrañeza. Ven, yo te recibo del modo en que quieras llegar, pero hazlo lo más pronto posible que a le faltas a las sobradas ganas que se vienen acumulando desde hace ya casi dos docenas de tres decenas. 

Ah! No olvides traerme algo, algo muy tuyo, algo que exclusivamente yo deba tener. 




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