Ojos de cristal líquido

Pensé que lo estaba haciendo muy bien. Pensé que lo estaba logrando. Claramente pensé de más. 

Lamento no haber sido más fuerte, no ser tan "hombre". Me dejó una secuela el no sentirme suficiente. Creí que estaría satisfecho con lo que logré, pensé que había logrado algo. Parece que nada de lo que creí es verdad. 

Hoy estas allá y yo escribiendo en casa con un poco de ansiedad. Me tomé una pastilla para mitigar las consecuencias de irme de ti. De día es fácil distraer la mente, fingir que pienso otra cosa, imitar a mis compañeros trabajando, escuchando música que casi no conozco. Volver después de la comida no fue fácil, me quedé sentado en la cama como esperando que llegarás o no sé qué pero algo de ti. Al colocarme el casco por instinto acomodé el micrófono muy cerca de la boca para que me pudieras escuchar. Me sentí tonto. No iba a hablar contigo. Reí con vergüenza, con melancolía. De noche todo iba a ser más complicado, por eso me medique un tanto por cobarde, para no confrontarte toda la noche dando vueltas por el colchón alborotando las cobijas que te eran muy pesadas. 

Yo quiero todo contigo, aunque no quiera muchas cosas de ti. Es que nunca seremos perfectos, lo perfecto es aceptar esas cosas que odias de la otra personas y quieras perfectamente a tu ser amado, el más imperfecto. Pero están de por medio muchas cosas que cambiar. Seguro tengo muchos defectos, no llevaré la cuenta ni haré una comparación con los tuyos. 

Te quiero, como no había querido querer a nadie en mucho tiempo, ya en un par de años. Me sentía listo para darlo todo, pero ¿Cuánto es todo? , ¿cuándo vería el limite para seguirme sacrificando?

¿Será que esa palabra queda grande? 

  • Tendía más la cama para ti que para mí. Incluso por si vendrías hoy. 
  • Te dejé mis sandalias, las que te gustaban más a ti.
  • No adelanté la serie que compartimos.
  • Ayer compré comida para ti.
  • Hoy elegí del menú las tortas de carne de pollo como hubiera querido hacerte a ti.
  • Me rasuraba con mucho más frecuencia desde que te irrité tu cara por los besos. 
  • Ya no desayunaba aunque hubiera comida en casa, solo para tener el pretexto de verte. 
  • Deje el cargador que iba mejor con tu teléfono siempre a la mano para que ese ocuparas en cada visita a casa. 
  • Cada mañana (hasta hoy) veía tu cepillo dental con las ganas de que lo usaras por la tarde el mismo día.
Cambié más cosas para ti solo para decirte te quiero con mis acciones de cada momento de un diario, aunque no las vieras. 

Sé que me equivoqué, para mal, para bien, por confiar, por querer ayudarte. Sé que hice lo correcto porque quise quererte ciegamente.

También sé que me hiciste mucho daño y muchas veces muy pronto. Y yo solo quería un amor que me durará más salidas, más risas, más pasión y mucho amor. Un cumpleaños con pastel que me gustará a mí porque estaría contigo. Yo no quería sentirme humillado, completamente reemplazable. Que me hicieras pensar que cuando yo me fuera cualquier otro estaría ahí para llenar el hueco. Que no tenía nada de especial porque nunca tuviste el valor de decirme lo que te gustaba de mí. A veces (como ahora) me siento tan mal que creo que solo querías mantenerte ocupada con cualquier persona y que al yo tener tanta disposición y disponibilidad me gané el puesto pero no por méritos sino por tu necesidad de tener a alguien para ti de forma incondicional. 

Me hiciste sentir que no tenía nada de especial. Que al final no era merecedor de esos cambios grandes. Que al final todos se llevaron todo lo mejor de ti y yo solo me quede con tus heridas, a intentar lamerlas para tratar de curarte, porque quería todo eso que diste a alguien que no era yo y que dejaste de dar por traición. Siento que me tocó lo peor de ti. Siento que te tocó lo mejor de mí y eso me terminó destruyendo. Yo quería cuidarte de todos, incluyéndome, incluyéndote. 

Y veo tu cara de sonsa y me enternece y se me remojan los ojos, y me duele, me duelo yo mismo por quererte sin reservas y sin miedo, por permitirte tantas cosas, inclusive tolerando algunas acciones que solo demostraban que querías control sobre mí. Esas faltas de respeto a los acuerdos de no hacernos daño físico, esas mordidas que siguieron estando presente. Esas mordidas en mis brazos que dejaron moretones de algunos días, dolor que no podía ignorar por el moviendo natural de cuerpo. 

La falta de comunicación directa, tu falta de palabras que no me permitieron jamás ver tu arrepentimiento, tus disculpas que no las sentí tan verdaderas por no tenerte de frente por no ofrecérmelas directamente. Tu falta de valor para abordar los temas que iban a sacar a flote esta relación. 

¿Qué valen más: los actos o las palabras? Y de eso mismo ¿qué hace mas daño? 

Me dolió cuando me dijiste que no éramos nada, me dolió cuando dijiste que no hablaste con nadie de lo que estaba pasando conmigo. Yo te estaba comenzando a presumir con todos. No me arrepiento. Solo pensé que sería recíproco. Te disculpaba pensando en que me querías de otra forma aunque no fuera la forma precisa que yo necesito. Qué tenías tu propio lenguaje del amor del que entendí pocas cosas. Me sigues doliendo. Pero era más feo que me doliera un día si y otro no, y si tenía mala suerte me volvería a doler como el día primero. Me quise dejar llevar a tu ritmo al comienzo dejándome de lado y cuando quise corregir ya era demasiado tarde.

Gracias por tu tiempo, tu boca, tu frente, tu cuerpo y los consejos para con mi hija. Gracias por sí quererme aunque yo no pudiera sentirlo en la forma en como era necesario para mi boca, para mi frente, para mi cuerpo y para mi alma. Gracias por hacerme querer tu cara cada mañana y cada noche. Gracias por los infartos diminutos que me daban cuando ya te sentía perdida. 

No me gusta como me siento ahora, me faltas, me falta saber que estás del otro lado del teléfono, de la colonia y de mi mano como solo una vez nos tomamos para caminar para comprar lo que necesitabas para tu moto. Por ya no ser necesitado en tu vida. Porque quería hacerte falta y aun ahora quiero hacerte falta, quiero que llores por que me perdiste, porque me perdí yo en ti y de ti. Porque te perdí también. Porque me quise fundir en tu espalda y en tu mente. Por fumar de más, de menos por ti y contigo tanto como sin ti. Como el cigarrillo que esta reposando mientras termino esto. Que es por ti, sin ti, para ti. 



Quiero pensar en este momento como ayer dije: Tienes una suerte de tenerme, de haberme tenido como fui contigo en los mejores momentos en que mejor te traté. Ya no quiero verte porque me recuerdas que ya no te tengo. Porque pienso que cualquier cualquiera te acercara tan fácil como yo no pude hacer. 

Quizá te idealicé mucho creyendo que sanaríamos juntos y que habría un porvenir de muchos años donde nuestros errores serían recuerdos de lo bien que cimentamos nuestra vida juntos. Donde reconoceriamos nuestras fallas para saber que no todo eran aciertos en la construcción de una vida perfecta. Pensé que éramos un gran equipo, pero nos falto coordinar, anteponer el cariño por encima de todo. Porque sentí que podría ser lo más importante en tu vida, solo despues de Génesis. Era todo lo que quería: Toda tu vida, quería toda tu vida para mí. Pensé que estando juntos nada nos podría parar. 

¡Vaya decepción!

Me quedé solo en casa, escribiendo esto por necesidad y para sacar todo lo que no podré decirte al oido con tus ojos hechos espejos acuosos. Poniendo cada punto como si se tratara de escribir usando cada lunar de tu cara. 

Te quiero aquí conmigo ahora mismo, aunque sepa que no eres lo mejor ahora para mí.

Perdóname los últimos días, ya estaba frágil, me faltaba el último impacto de alguna acción tuya para fragmentarme y terminar en el piso para recoger mi partes intentando reconstruirme como si nunca hubiera pasado nada. 

Ya soy ése espejo en que no te reflejas y donde no levantas ninguna mano para discutir si es izquierda o derecha. Y aun así quiero que vengas y me armes, me dejes integro con el pegamento de tus besos y tu amor. Porque no estoy del todo sano, porque necesitaba me ayudaras a construirme para ser el más grande de todos con esas cosas tuyas que me iban a nutrir para ser la mejor versión de mi y que mejor que serlo contigo, a tu lado, hombro con hombro y de la mano en nuestra casa que te gusta mucho imaginar, imaginaciones de las que me hice participe. Me duele el futuro. 

Me hiciste feliz: a veces casi nada, a veces mucho, a veces todo.

Serás lo mejor en lo que quieras. Lo sé. 
No olvides el momento más lindo en que te sentiste querida por mí. No lo pierdas de vista estos días. Después olvídalo y desentierra el recuerdo si te conforta. 

Te quiero, Luna.



Comentarios

Entradas populares de este blog

Screams in silence

5:40 vas a rendir

El viento entre tú y yo