Siempre ausente
Parece una enfermedad crónica: ya no escribo, ya casi nadie lo hace. Blogger, Wordpress, están prácticamente muertos, aveces por gente como yo quizá un poco zombies. Había una sección de notas en Facebook donde publicaba o republicaba un duplicado de lo que por acá ponía... esperen, ahora que recuerdo, yo tengo un Wordpress. Bueno, el caso es que Facebook eliminó esa sección para seguir dejando notas, o será que ¿no lo encuentro nada más?, ¿y si nada más me retiró esa función a mí?. Hace un tiempo estaba experimentando con algunas funciones del perfil de Creador de Contenido y noté que también me retiro un par de cosas adicionales, como poner una canción, por dar un ejemplo. No lo sé.
Si me conocen de tiempo, de muchos años sabrán por mi histórico que de siempre he estado buscando cómo decir cosas, cosas que nunca supe que existían siquiera, pero que van naciendo cuando me dispongo a utilizar una herramienta. Creo que naciendo puede ser una palabra que le quede grande a los resultados que menos que eso parecen abortos.
Escribo desde, no sé, lo olvidé, tal vez mis quince o dieciséis años. En realidad creo que desde que comencé a tomar las computadoras que por un tiempo fueron mis enemigas. Empecé a redactar destripajos y sinsentidos, platicando con unos más torpes y otros mucho más intelectuales que yo. Siempre me invente palabras, siempre dije y me desdije, siempre improvisé y otras me preparé para el despilfarro de tinta que jamás pudo ser líquida. Me abrí mi primer blog en 2007, quizá, lo mudé años después cuando terminé un noviazgo con una chica que compartía amor por las enredes mediocres de letras vanas que usaban un disfraz de poesía comprado por aliexpress. Ella leía todo lo que escribía, total que casi el blog era para ella... de ella. Lo mudé aquí como para escondérselo. Fue un acto de venganza. Recuerdo que le dolió. Ella necesitaba saber que me importaba y yo necesitaba que me leyera.
Hice radio, radio por internet, no sé para cuántas estaciones, ya no recuerdo bien. Para alguna emisora española, eso sí recuerdo. También para un par más de nacionales. Hablaba de los nuevos lanzamientos discográficos, eventos culturales de la escena underground en puerta y reseñaba a los que asistía, algunos libros, cómics y fanzines también. Me preparaba escuchando una descarga aleatoria de formatos .mp3 en mis teléfonos, también leyendo lo más posible. Escuchaba de ida a cualquier lugar y de regreso a donde pudiera llegar a dormir. Tenía mi bloc de bolsillo donde realizaba mis anotaciones; "track 13 - 5", donde el segundo número representaba la calificación y cinco era el máximo en calidad, podría no gustarme pero en mi entendimiento era buena y eso bastaba para calificarla y enlistarla. Toda asociada al movimiento dark-goth del que me sentí perteneciente en mi búsqueda de identidad cuando rondaba mis 15-18 años. De ahí forjé el 70% de la música que más escuchó actualmente. Programaba cualquier cosa con letras trágicas, con sonidos fúnebres y diversión triste; bien podía ser industrial, surf, punk, synthpop, futurepop, folk, rock, metal, classical, todo eso y lo otro que pudiera ser mezclado con la palabra "dark". Nunca incluía en mi setlist pistas de menos de 4 estrellas, era un insulto para mi audiencia. No recuerdo cuando fue la última vez que transmití o si me despedí de mis tantos pocos o muchos oyentes. En esos entonces tuve problemas económicos, no tuve internet, quizá ése fuera el motivo. Le enseñé a un amigo a transmitir, creo que el continua en ése hobby. Tuve una fama pequeña, alguna vez me sorprendieron por la calle, el colegio o club para preguntarme: "Tú eres el RedCat de la radio, ¿verdad?". No sé cuánto tiempo me dediqué a ello. Ni cuántos programas pude haber hecho.
Por esos entonces también estuve experimentando en la producción musical, experimentando con diversos softwares. Cuando supe que Paul Van Dyk y Kap Bambino producían con Ableton de inmediato me dediqué a estudiarlo y tratar de hacerle vomitar al programa algún algo que viniera de mis interiores. En esos entonces tomé el nombre de Noisy-X, que comencé a usar en muchas partes y que por el cual casi nadie me conoció o nombro. La última producción fue una pista en experimental ambient con sampleos de la película Hard Candy, justo en esa parte donde Jeff se tuerce loco y comienza a apuñalar sus fotografías colgadas en sus muros. También fue por esa morra que terminó conmigo, la rola rebela odio y desprecio, miedos y lagrimas. Andaba bien dolido, amigos; la titulé [M]alice; Su inicial era una eme, Alice era un nombre que le gustaba, desconozco la razón, si literario o musical, y bueno, juntos ya hacían una palabra que la describía bien, o eso pensaba entonces. Algunos otros tracks quedaron en el Bandcamp, otros en MySpace (ya RIP), otros proyectos más inconclusos en algún disco duro. Quizá vuelva a ese vicio.
Se detuvo la radio y el jugar a ser músico, ya solo escribía, cada vez con más distancia entre un post y el siguiente. Me detuve al parecer hace poco más de un año. Nunca había permitido que pasara tanto tiempo sin pisar el teclado sobre estas paredes color yeso crudo. Comencé a crear cosas vanas, cosas sencillas, que hablan de mí es en los aspectos más superficiales. Utilicé la plataforma de TikTok para subir mis MostPlayed que he hecho de toda la vida. Subí vídeos viejos que sí me interesaba compartir... o eso de interesar quién sabe. Después una cosa, luego otra, pero muy sencillas. Y se ha hecho habito. A veces me da la misma ansiedad el no publicar allá como de vez en cuando todavía me da de no publicar aquí, pero lo mitigo del otro lado. Vayan a verlo, hay pura basura, pero me hice un viralito de 81k reproducciones. Me disipa la impotencia.
Hoy vuelvo acá y saludo a la nada o a los extraviados, quizá a una nostálgica. Vuelvan, no diario, porque no estaré. Si quieren saberme escríbanme un correo. Siempre ausente, siempre vuelvo... ya me fui.

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