Carterapia

El contenido de esta entrada está enteramente dedicado a una tarea que se me ha dejado en las sesiones de terapia que estoy llevando desde hace más de un mes. Consiste en escribir una carta como si la escribiera a mi hija, Madaí, describiendo en ella "¿Quién es Ricardo?". Pensé en dejarla por aquí pues es realmente el único lugar donde se me ha facilitado siempre escribir, como si aquí las letras salieran solas.

Hola, Madaí, ésta carta aunque no la escribo con la finalidad de que la leas pienso que no vendría a mal que seas consciente en algún momento de tu vida de el porqué de que yo sea de éste modo contigo y para con las demás personas. Aveces se me complica un poco ser más abierto para expresar mis sentimientos. No sé bien que me pasó en la vida para que fuera así, ya que tengo memorias en las que era muy expresivo y hoy día padezco un tipo de hermetismo que en ocasiones me ha dificultado llevar una mejor relación en el ámbito laboral y personal. A la persona a la que le tengo y he tenido más paciencia es a ti y eso, quizá últimamente ya no ha sido igual. Lo lamento, he tratado de ser cada vez mejor pero no he podido todavía ser esa persona que quiero ser, especialmente para ti. 

Cuando ibas a nacer no tenía un sentimiento real por ti, prácticamente no sentía nada en esos entonces,mis sentimientos más presentes eran odio y coraje, frustración, pero eso no era por ti, eran todas unas situaciones que me había ganado y buscado, el culpable era yo, ahora lo sé, creo que siempre lo supe. Hoy estoy ya más tranquilo, de alguna manera, aunque queda claro mientras escribo que me falta progresar mucho, en gran cantidad.Uno de mis recuerdos más felices, fue cuando salí del hospital la noche de tu nacimiento: había salido del trabajo con la noticia ya usual de esos días, los próximos a tu nacimiento, donde tenía que esperar unas largas horas, aveces con lluvia, unas con frio, otras más con ambas cosas, ah, tambien hambre. Esa noche, esa ultima noche me dieron la noticia que de habías nacido despues de esperar poco realmente, quizá 30 minutos, me informaron que estabas bien y que tu madre lo estaba por igual, me aconsejaron irme pues ya no hacía falta mi presencia, entonces, cogí un taxi que me llevara a casa, entonces, cuando ya iba de camino, cuando me recline para descansar, para relajar mi cuerpo cargado del stress y el revoltijo de sentimientos por el anuncio de tu nacimiento llegó, llegó esa sensación de paz, ese sentimiento de felicidad y tranquilidad que jamas había sentido antes; fue ese sentiemiento por ti, y el saber que alguien me esperaria en casa y que yo lo amaria como nunca he podido amar a nadie mas, solo a ti. 

Siempre me ha sido dificil abrirme con cualquier persona. No sabría decir si esa es la razón por la que hoy soy en alguna medida solitario. Me he alejado de muchas personas, de las que pensé sería mis amigos de toda la vida, hoy la distancia ha hecho que ya no me importen en lo minimo y cuando les recuerdo es nostalgia, de la mas corriente y ordinaria, rememoro sabores de comidas distantes con más placer que a esas personas que deje en el pasado. 

Conforme va pasando el tiempo me voy descubriendo y observando, señalando para mí mis defectos más grandes, los más problematicos y he ido mitigandolos de a poco. A pesar de tener el caracter que muestro, principalmente fuerte, soy timido, tengo varias inseguridades que no me dejan ser por completo la persona que yo quiero ser, para mí y para convertirme en el mejor ejemplo para ti. He ido dandome cuenta de que muchos de mis problemas ya los has podido ver, ya te has encontrado con ellos, como el verme conversar y discutir con tu abuelo, mi tolerancia para él se terminó hace ya unos años. Quiero ser la fuente de tu seguridad, para que la tuya la construyas con simientos estables, no como los mios que fueron de principio con falsedades.

Siempre he tratado de combatir mi inseguridad y no sé, en algun momento mi baja autoestima. Ya no recuerdo ese punto de mi vida en el que tuve que comenzar a mostrar ese perfil agresivo, violento y burlón para infundir algo así como miedo, para ganar el respeto de los demás. También ya no supe cuándo fue que me olvidé de sentirme ofendido por cualquier comentario desagradable sobre mi persona, hablando de mi aspecto físico principalmente. De lo que sí tengo recuerdo es de algunos apodos que me otorgo gente mayor o mi contemporanea: un tal Sergio, un otro Pepé o en la secundaria un Jonathan que no era mala persona en sí, sino una persona inquieta y creativa a la que me atrevo mencionar no me desagrado y pienso que yo a él tampoco, solo una jugarreta que me pesó en ese momento. Nunca me he considerado atractivo, pero con el paso del tiempo he ganado tambien más seguridad y aceptación respecto a mi apariencia física. Veo y creo en las cosas mas importantes con las que sí cuento y trato de compensar. Soy más que un cuerpo, soy más de lo que la gente piensa y ya no me ha interesado que realmente lo crean, soy así. 

Se me da muy fácil metir, aunque trato de no hacerlo con la gente más proxima a mí, sin embargo con las personas que carecen de valor no me importa mostrar una cara de mí que no existe, no sé si sea del todo un mecanismo de defensa, pero en general no importa, o con las personas con que lo hago no me interesa que sepan o no la verdad, entonces me es más fácil engañar, quizá hablando de mis preferencias en alimentos, bebidas, religion, actividades predilectas, yo qué sé, les miento de todo y por nada. Quizá alguna vez ya te ha tocado verme, ¡oh sí!, como cuando en los restaurantes donde ordenamos y me solicitan nombre, generalmente doy uno falso y lo has notado, por lo general es Luis, me lo preguntaste ya una o dos ocasiones. 

En los pasados años me he preguntado a qué le tengo miedo y creo que mi principal temor soy yo, me autosaboteo, me flagelo, tomo malas desiciones y he notado que muchas de ellas es por estar "aburrido", cuando todo es monotono, destruyo algo para que se torne compleja la situación. Me da miedo estar solo pues generalmente tengo pensamientos negativos, sobre el pasado y sobre las cosas que no pasan aun, que no tienen remedio o no estan en mis manos o de algunas que quizá sí podría cambiar, no sé del todo.

No me gusta mucho la estabilidad, o no recuerdo haber disfrutado mucho de ella, salvo una temporada en que conocí a Madaí, la mujer por la que te puse tu nombre, quizá ya no la recuerdas pero la conociste, es más, tengo fotográfias de las dos juntas. Fuimos a su casa cuando tenías menos de dos años. Pensé que estaría con nosotros por un tiempo más prolongado, realmente mucho más tiempo. Cuando comencé a verla hace 9 años (primera vez en que fuimos novios) estaba tratando de comenzar una etapa de reconstrucción: Ya estaba saliendo con la chica que más me ha gustado, estaba comenzando algún semestre del bachillerato ya en el turno de la mañana realizando las tareas y llegando a tiempo, cumpliendo en todas mis areas posibles, salía el fin de semana y tenía la solvencia para poder gastar el dinero que había procurado no utilizar en el transcurso de la semana, especialmente para gastarlo con Madaí. Me iba muy bien y estaba tranquilo, todo iba bien, hasta que tu abuelo perdió el empleo y yo ya no pude asistir a clases y necesitaba ir con tu abuela Leticia a comer y por algo de dinero; perdí la escuela, deje de ver a mi novia, terminó conmigo y me derrrumbe. Es quizá el único momento en el que me sentí pleno conmgo y con lo que respectaba a mí. Hoy me siento inconforme, quiero más y no he podido lograrlo, no me averguenzo de mí pero siempre pienso que debo tener, ser y lograr más. Siempre le creí a la gente que decía que yo era muy inteligente y que tenía talento para cualquier cosa que me propusiera. 

Los cambios me incomodan pero he ido afrontándolos, desde mi salida de la casa de tu abuelo Lobo, los nuevos empleos, los nuevos puestos, las nuevas áreas y locaciones, la gente nueva. Salir de una zona de confort como dicen. Aun así los cambios no los prefiero pero he observado qué estar en constante movimiento solo es crecimiento. 

Ahora los cambios actuales son estos, escribir con otro motivo lejano a mi gusto o sin dedicarlo a una pareja romántica o a mis tristezas. Nunca lo había hecho y no sé cómo va. Después de todo no es tan complicado, lo más difícil de todo esto es ser contigo completamente honesto, tratar de no omitir esas cosas que a la edad que tienes hoy deberías no saber. Aun así pienso que aunque sí podría ser mejor padre tampoco soy malo, hoy por ejemplo en mi día de descanso despierto temprano y voy en camino para realizar una actividad contigo en tu escuela, para que te sientas respaldada, acompañada. A lo largo de los años en que has vivido me han dicho varias personas que soy buen padre, y, de la forma más delicada les contesto que no me importa su opinión, no porque en realidad no importe sino que esa afirmación solo la podrás dar tú en algunos años adelante. 

Pero eso último y lo otro primero ya lo veremos más adelante. 


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