Detector de neblina

¿Cuando creas una entrada que no sabes dónde ira a parar en qué momento es correcto titularla?,¿Cuándo sabes que has bebido con demasiada frecuencia y en cantidades mayores preocupantes?

Estas preguntas se han vuelto dudas que me acompañan desde años, que parecen de siempre. Será que quizá  la segunda éste sobrada por su misma repetición. No sé. La frecuencia tiene respuesta, pensaría, pero, luego observo la no necesidad de beber, el gusto y es todo. Quizá solo es una racha de los días recientes, temporadas cíclicas.

He escrito a lo largo de muchos años, el blog ya lleva más de diez desde su primer nombramiento, desde su primera entrada y desde el primer, digamos, todo. La falta de tiempo y privacidad me han arrebatado todo. El exceso de obligaciones, depresiones y el hacer todas esas cosas que son nada y que casi no existen pero se materializan en el justo momento cuando quieres hacer algo pero es mejor correr hacia el limbo de la nada me han hecho postergar todas las ideas que me han llegado en algún momento de las semanas y meses en chispeantes ideas que se olvidan. Juré pegarme un post-it en la frente pero son de ese pegamento barato.

Caminar me va bien, pensar también, es decir, soy bueno aunque las ideas sean malas, quizá sí brillantes pero cuando todas tienden a la autodestrucción ya es distinto. Aveces el encerrarme en la música vieja me satura las ideas y no me deja fluir. Lo mismo con las compañías viejas y las nuevas que carecen de sentido. Nunca quise esto para mí. No estoy en el lugar que elegí, al menos no conscientemente. Hablo de con quién, el lugar geográfico, el trabajo, situación académica, mis sentidos emocionales, mis sensaciones naturales y mis deseos físicos por el respirar de un alma clara, volátil y con sabor entre amargo y dulce, amargo y dulce como es cuando te tomas esa poción mágica de miel y limón para cuidarte de la gripe y otras afecciones de la garganta.

La extraño.

Como esa sensación de amor y emoción. El despertar y sentir que algo hay afuera para ti, como esperándote con las mismas intenciones de hacerle bien, de mejorarle o al menos sacarle una sonrisa sonsa de enamoramiento para que no te olvide aunque todo haya sido fugaz. No pido nada a nadie ni algo a alguien. No hay nadie entre los que estoy de los que quiera un poco de nada ni de algo. Son las personas, es mi medio, es mi lugar el que no escogí, es donde estoy y donde tengo que trabajar para brincar.

No es que no haya nadie a la misma altura, es que aveces me veo muy alto, otras me veo abajo y cuando encuentro alguien igual sí lo están, pero, resulta que son de mi estatura de lo peor de mí, al tamaño de mis caracteres más deplorables, del calibre y proporción míos: tristes, dañinos, celosos, posesivos, inseguros y demás. Es precisamente por ello que nos reconocemos y nos enamoramos, porque sólo los "grises" reconocen a otro gris. Como si tuviéramos radar, una antena de tragedias. ¿Cómo sabes si es/fue amor?

Recuperada de pexelsphoto.co/





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