Desde hace unos pocos cuantos.

Encontré tu imagen en alguien a quien no le corresponde.

Pero es que es bella.

La veo y me conmueve con inmediatez y no me controlo, no puedo dejar de mirarla, me escondo, imagino que es tanto mi insistir con seguirla con la mirada que ella puede sentirlo. Tiene eso que no he encontrado en ningun otro lugar. No eres tan unica y con el tiempo me ha ido quedando muy claro. En general tengo el pesamiento de que no hay mucha diversidad de personas, que en al menos mi medio  no hay mucha variedad de personalidades, que nos repetimos una y otra y otra vez de manera infinita: multuples tú, multiples yo, multiples todos los que podemos considerdad especiales estan repetidos.

Pero me obsesioné de tí.

Ayer mientras estaba caminando rumbo a casa por la noche entre la plaza comercial pensaba en ti y en lo que hice de ti para mí. Medite en el cómo nos enamoramos y si es que fue así.

Recuerdo muchas de las cosas que sentí contigo y que no he sentido nunca más, un entendimiento puro, un no tener que explicar una idea con un ejemplo exagerado para dejarlo bien claro. Recuerdo que no hay nadie como tú. Que nadie pensó en mí como hiciste tú. Nos creamos una imagen de nosotros dos solos en el mundo: sin colegios, sin trabajos, sin familia. Nos quisimos con el entendimiento, con las manos tibias y los besos suaves. Nos quisimos con el verde y el gris. Nos quisimos con todo y la musica y la literatura que al otro no le gustaba y que en cierta medida reprovaba. No pensamos en como sería una vida juntos años adelante sino en el cómo sería en en mes siguiente, quizá solo una semana, seguro que aveces en el mañana más próximo.
Así de sencillo, quisimos lo que el otro era en imagen, no en cuerpo y no en el espacio social que ocupaba incuyendo la familia y las obligaciones, llamemosle de necesidades básicas como el cómer.  ¿Qué más daba si me hacías feliz cada momento que estaba contigo? ¿Qué poco me podía importar el vivir al día siguiente si contigo me sentía con la vitalidad de un niño? Tan lleno de energía y creatividad, con ganas de un todo y un nada siempre y cuando fuera en tu compañia.

Y escribo desde aquí, desde un lugar donde ella me mira con accidente y donde yo quiero encontrar en mi mirada su cuerpo y su cabello ondulado en un castaño obscuro con su gesticulación suave pero expresiva. Siento algo en el cuerpo, siento nerviosismo, se me inquieta la mente y comienzo a escribir. Arquitectura dijo ella, en la FES Acatlan. Mucho más simple en gustos musicales como en literatura, posiblemente de una madre menos interesante pero igualmente exigente. Ya no quiero mirarla más como te veía a ti.

Tiene novio, o esposo o pareja, lo sé porque ha venido por ella y se reciben con un beso en los labios. De ello no quise preguntar la vez que le entrevisté con preguntas simplonas y torpes, me puse nervioso y no sabía que más decir que pareciera inteligente para no sumarme al montón de ordinarios pero no tanto como suelo hacer evidenciandome un presumido intolerante. Parece un buen tipo, no lo sé, aveces esa gente qué parece buena tiene mas torceduras de ideas, costumbres, moralidades y traumas más que las personas que en apariencia somos quizá y solo quizá mas agresivas. Porque, ¿sabes?, creo, soy una persona pacifica de acciones tanto como agresivo en frases que pudieran salir de mi boca, aun así siempre procuro tener cada vez un mayor control de todo lo que pudiera decir.

Se llama Monstserrat y tiene unos apellidos de los que ya me olvidé.

¿Recuerdas esa vez que llenaba un regristro para el ingreso a una casa de cultura y no me sabía tu nombre completo? Tanta vergüenza, me hubiera encantado saber todo eso que pasó por tu mente y tu cuerpo cuando yo el tipo mas insignificante de este universio estaba cortejando con exito a la mujer que más me ha dejado maravillado. Torres Martínez. En alguna otra ocasion muchos años adelante hice una fila para algo respecto a mi hija. Cuando una  persona me solicito los datos completos dí tu nombre, con todo y apellidos, aun hoy me sonrio y te siento a un lado como complice de travesuras. Torres Martínez. Madaí, sin T y sin la segunda M. 

Hoy volví a hablar de ella, y sí, esto no se escribió en una sola sesión, fue practicamente en tres por interrupciones varias de día a día en u horario laboral, eso y entre la salida de comer  y las platicas con gente que realmente no me desagrada del todo, curioso, por cómo soy, claro está. Le dije a Montserrat lo mucho que me incomoda verle, porque es tal cual es, rió como es de esperar, le mostré fotografías y logro reconocerce poco, pero vamos, cuando a uno se le muestra una imagen con el que se sugiere duplicidad busca los detalles para escapar de la compartiva. Le platiqué un poco de lo otro, un poco de esto y las pocas razones por las que me conmueve el verle, su sonrisa y sus manos, sus piernas y sus nalgas. Su cara, sus labios, sus ojos de vaca, sus manos delgadas y esas palabras secas que no niegan amabilidad pero tampoco prometen. 

No tengo pretextos. 

No te quiero ahora para 

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