Abandonado
Hoy me siento mal. Estoy atravesando por quizá la que ha sido la peor de mis temporadas. Estoy realmente triste, infinitamente incontento con mi persona, por ahora no me odio pero no me amo ni en lo mínimo, cometí errores, errores de los grandes y hoy están ganando peso, me están destruyendo de a poco, a retazos, y hoy ya me falta un pedazo grande en el estomago al que le debo surcir con urgencia un trapejo, un poco de algodón, seda tal vez.
Lo tuve casi todo y lo perdí. Me quedó lo único a lo que realmente nunca quise renunciar, lo único que no he pensado abandonar de entre el montón de cosas de que sí dejé y que aún hoy tengo que dejar: Mi hija. Ella ya va a la guardería desde hace un mes. La casa está sola por la mañana. Voy por ella a media tarde, y estás tardes, las 3 o 5 pasadas cuando la veo sonreír y cuando le pido los abrazos que ya me regala acompañada de sus besitos tronados me dan tanto confort y tranquilidad, esperanza y una razón para no ser tan derrotista... ya no más. Nunca más.
Perdí a la mujer que me quería como su hombre toda la vida, la que procuraba a mi hija y la que me daba todo lo que yo quería. Pero teníamos problemas, algunos que pensamos eran irresolvibles. La perdí por desatención y ella me perdió por irresponsabilidades. Al final, en el recuento de los daños tras la catástrofe no me atrevería a decir quien se equivocó más, ya no me interesa saber quién se equivocó más o menos, pues al final, nos perdimos el uno del otro. No sé, hoy me da la impresión de que yo me lleve la peor parte y que ella gano su ausencia. No debí ser así. Fue un error, de los peores.
Básicamente la olvide a ella, por la mujer que yo quería para mí, para siempre, bajo todo motivo y circunstancia. Ella era linda, orgullosa y nunca me dejaba hacer lo que yo quisiera. Me tenía bajo control y eso es algo que aunque nadie debe estar obligado a hacer y yo no debería estar acostumbrado a ser limitado respecto a mis estupideces, me gustaba. Creo que si ella me hubiera llevado de la mano, quizá hubiéramos podido hacer algo grande, enorme.
Madaí se llama mi hija. A la mujer que dejé por necio la llamaremos simplemente "Ñ", porque la eñe es una letra muy particular. A la mujer me dejó la llamaremos "W", porque la doble V casi nunca está presente en realidad aunque la V está en todas partes. ¿Se entendió? Es para que no se confundan, para que no me confunda tanto yo, y no porque yo las confunda a la una con la otra o con las todas porque sin duda no tienen ninguna relación, es para no aturdir más mis ideas, mis recuerdos y el futuro que tengo que planificar, con mi hija y una más, después todo, quizá nada. Y ya. No más juegos.
Ñ. Ella estuvo conmigo 3 años, bueno, formalmente 34 meses, si mis recuerdos no están errados, pero sí 36 desde que comenzamos a frecuentarnos y a darnos la importancia que al final llegamos a tener. Ha sido por la persona que más hice. Ahí me dí cuenta de uno de los varios motivos por los que dejarla estuvo mal. Y, es que hicimos de todo; desde las tonterías del enamorado hasta ir a incontables bares, ver la cantidad ya inumerable de películas de poca clase del cine más comercial, hasta las serie b y esas que llaman de "culto", compramos mucha ropa, yo para ella, ella para mí, calzado y cosillas de más, viajamos un poco, nos desvelamos tantas veces, bebimos, comimos, cocinamos, nos bañamos y cosas que ya se olvidaron y no por falta de memoria sino porque al tratar de recordar todas esas cosas se amontonan los recuerdos apretujados y de todos aquellos pasan pocos, como en una presa.
Hace poco charlé con ella y recordamos una de las veces en que ella enojada conmigo me despertó a golpes de la cama que ya reconocía el cuerpo de los dos, me despertó brusca porque se dio cuenta de que yo había hecho algo malo. Con la sorpresa de la tosquedad reaccione con agresividad y la golpeé también y nos dormimos muy enojados posterior a los gritos y reclamos que son requisito para poder decir que uno tuvo una buena pelea. A la mañana siguiente nos dispusimos a hacer el desayuno, seguramente cerca al medio día, nos vimos los golpes y estábamos doloridos, algunas evidencias quedaron de esa noche de entre esa una cicatriz de una mordida cerca de mi omóplato izquierdo, aun sigue el recuerdo casi como tatuado de aquella vez. Lo particular de todo eso fue que seguimos adelante y no nos reprochamos mucho más lo que pasó. Reímos mientras cocinamos y volvimos a reír recordando las risas de ya hace tiempo.
Ella es Ñ.
W. Es un completo desastre aunque hace lo posible por ser lo más ordenada para su mundo y para el mundo que la ha creído y hecho creer ser una princesa sin corona, aunque tiene toda la actitud, eso no lo he de negar, en realidad es uno de sus mayores atractivos. De ella tuve tan poco. Buenos recuerdos sin duda pero fue poco. Yo nunca estuve dónde ella y yo le quise compartir lo mío. Un error sin duda porque me quedé aislado en un terreno dónde lo mío trataba de hacer que fuera de ella y donde lo suyo terminaba siendo suyo dejándome mirar apenas por el orificio de las cerraduras corrientes, como de esas que pasan en la televisión o cine, esas rendijas que yo dudo que existan.
Está vez, porque bueno, ya era nuestra segunda vuelta aunque tuvimos encuentros furtivos algunas ocasiones, me dio más, y mucho más de lo que yo pensaba me podía o quería dar alguna vez. Y así fue, y nos prometimos cosas y me pidió muchas veces que nos casáramos y yo siempre dije que sí, por supuesto. Estaba enamorado de la idea de tener a una mujer que yo creí perfecta para mí. Yo siento que ella en cierto grado también me considero algo duradero, algo permanente, algo de más de 3 meses. Eso me gusta pensar. Pero también siento todo lo opuesto. Me siento todo un deshecho, todo un estorbo, un poca cosa, un nadie, un nada, un para qué. ¿Qué hice con ella? Casi nada, un poco menos que poco. No fue malo lo que duró, el problema fue eso, lo que duró y la razón por la que ella ya no quiso fuera más duradero: Mi hija y los compromisos que me genera ser padre. No la culpo, no la culpé, lo entendí bien aunque fue algo que podría llamar incorrecto dado que ella sabía a que se atenía haciendo una relación conmigo, yo se lo advertí todo, sin reservas. Se fue por lo mismo que yo temí se iba a ir y por lo que ella negó se iría, pues, "antes haces una tontería a que yo me vaya por algo de tu hija".
Al final, saben, sí hice mis tonterías, para qué he de negarlo si en estos momentos estoy tratando de ser sincero para mí y para con todos ustedes lo que gustan de venir a leer.
Ñ y yo teníamos tratos pendientes que nos iban a atar un rato más. Ella me rogó mucho tiempo y fue muy insistente, algo aterrador he de agregar. Yo le constesté de comienzo muy por el lado frío del negociador regular, para cerrar tratos en paz pero llegó enero y las cosas con W se fueron tornando algo feas, ella empezó a sacar algunas cosas que a mí no me gustaban y que comenzaban a herirme entonces fue así cuando yo le propuse a Ñ vernos para ver que era lo que yo sentía a su lado. No hicimos nada, fue inocente, solo caminamos, cenamos algo, nada más. W cada vez ponía menos de su parte, se le acabo la magia y a mí me sobraba, con ella, aclaro. Yo vi a Ñ un par de veces más, inclusive en un mismo día en que por la tarde vi a W. ¿Que si me siento culpable? No, la verdad no. Sé que no estuvo bien pero no me arrepiento, igual W me dejó por una razón totalmente aislada y nunca se enteró de nada de esto. Hasta la fecha me mando mensajes con Ñ, hoy por ejemplo la vi porque ocurrió una emergencia y me dí a la tarea de ir a verle que estuviera bien pues me preocupa su salud e integridad.
Hace poco me surgió la duda al respecto. ¿Se le pude exigir eso que llaman fidelidad a alguien con quien fuiste infiel e hiciste ser infiel a otra persona que no lo sea contigo? No estoy tan seguro de responder de manera positiva o lo opuesto. En todo caso creo que el termino de fidelidad es muy ambiguo.
Como sea. Hoy estoy en el punto en que Ñ, no sabe lo que quiere de mí que ha impuesto alguna ausencia temporal y de W pues no sé nada, sólo estoy esperando a que me devuelva algunas de las cosas materiales a las que le tengo aprecio y eso es todo. Después nada y espero que ella no aparezca más, porque ya me ha abandonado muchas veces y está quedamos ella y yo sería la última. Entonces como ven, estoy solo y necesito amigos, esos amigos que están lejos y que necesito que estén casi a diario ahora que es realmente necesario.
Lo tuve casi todo y lo perdí. Me quedó lo único a lo que realmente nunca quise renunciar, lo único que no he pensado abandonar de entre el montón de cosas de que sí dejé y que aún hoy tengo que dejar: Mi hija. Ella ya va a la guardería desde hace un mes. La casa está sola por la mañana. Voy por ella a media tarde, y estás tardes, las 3 o 5 pasadas cuando la veo sonreír y cuando le pido los abrazos que ya me regala acompañada de sus besitos tronados me dan tanto confort y tranquilidad, esperanza y una razón para no ser tan derrotista... ya no más. Nunca más.
Perdí a la mujer que me quería como su hombre toda la vida, la que procuraba a mi hija y la que me daba todo lo que yo quería. Pero teníamos problemas, algunos que pensamos eran irresolvibles. La perdí por desatención y ella me perdió por irresponsabilidades. Al final, en el recuento de los daños tras la catástrofe no me atrevería a decir quien se equivocó más, ya no me interesa saber quién se equivocó más o menos, pues al final, nos perdimos el uno del otro. No sé, hoy me da la impresión de que yo me lleve la peor parte y que ella gano su ausencia. No debí ser así. Fue un error, de los peores.
Básicamente la olvide a ella, por la mujer que yo quería para mí, para siempre, bajo todo motivo y circunstancia. Ella era linda, orgullosa y nunca me dejaba hacer lo que yo quisiera. Me tenía bajo control y eso es algo que aunque nadie debe estar obligado a hacer y yo no debería estar acostumbrado a ser limitado respecto a mis estupideces, me gustaba. Creo que si ella me hubiera llevado de la mano, quizá hubiéramos podido hacer algo grande, enorme.
Madaí se llama mi hija. A la mujer que dejé por necio la llamaremos simplemente "Ñ", porque la eñe es una letra muy particular. A la mujer me dejó la llamaremos "W", porque la doble V casi nunca está presente en realidad aunque la V está en todas partes. ¿Se entendió? Es para que no se confundan, para que no me confunda tanto yo, y no porque yo las confunda a la una con la otra o con las todas porque sin duda no tienen ninguna relación, es para no aturdir más mis ideas, mis recuerdos y el futuro que tengo que planificar, con mi hija y una más, después todo, quizá nada. Y ya. No más juegos.
Ñ. Ella estuvo conmigo 3 años, bueno, formalmente 34 meses, si mis recuerdos no están errados, pero sí 36 desde que comenzamos a frecuentarnos y a darnos la importancia que al final llegamos a tener. Ha sido por la persona que más hice. Ahí me dí cuenta de uno de los varios motivos por los que dejarla estuvo mal. Y, es que hicimos de todo; desde las tonterías del enamorado hasta ir a incontables bares, ver la cantidad ya inumerable de películas de poca clase del cine más comercial, hasta las serie b y esas que llaman de "culto", compramos mucha ropa, yo para ella, ella para mí, calzado y cosillas de más, viajamos un poco, nos desvelamos tantas veces, bebimos, comimos, cocinamos, nos bañamos y cosas que ya se olvidaron y no por falta de memoria sino porque al tratar de recordar todas esas cosas se amontonan los recuerdos apretujados y de todos aquellos pasan pocos, como en una presa.
Hace poco charlé con ella y recordamos una de las veces en que ella enojada conmigo me despertó a golpes de la cama que ya reconocía el cuerpo de los dos, me despertó brusca porque se dio cuenta de que yo había hecho algo malo. Con la sorpresa de la tosquedad reaccione con agresividad y la golpeé también y nos dormimos muy enojados posterior a los gritos y reclamos que son requisito para poder decir que uno tuvo una buena pelea. A la mañana siguiente nos dispusimos a hacer el desayuno, seguramente cerca al medio día, nos vimos los golpes y estábamos doloridos, algunas evidencias quedaron de esa noche de entre esa una cicatriz de una mordida cerca de mi omóplato izquierdo, aun sigue el recuerdo casi como tatuado de aquella vez. Lo particular de todo eso fue que seguimos adelante y no nos reprochamos mucho más lo que pasó. Reímos mientras cocinamos y volvimos a reír recordando las risas de ya hace tiempo.
Ella es Ñ.
W. Es un completo desastre aunque hace lo posible por ser lo más ordenada para su mundo y para el mundo que la ha creído y hecho creer ser una princesa sin corona, aunque tiene toda la actitud, eso no lo he de negar, en realidad es uno de sus mayores atractivos. De ella tuve tan poco. Buenos recuerdos sin duda pero fue poco. Yo nunca estuve dónde ella y yo le quise compartir lo mío. Un error sin duda porque me quedé aislado en un terreno dónde lo mío trataba de hacer que fuera de ella y donde lo suyo terminaba siendo suyo dejándome mirar apenas por el orificio de las cerraduras corrientes, como de esas que pasan en la televisión o cine, esas rendijas que yo dudo que existan.
Está vez, porque bueno, ya era nuestra segunda vuelta aunque tuvimos encuentros furtivos algunas ocasiones, me dio más, y mucho más de lo que yo pensaba me podía o quería dar alguna vez. Y así fue, y nos prometimos cosas y me pidió muchas veces que nos casáramos y yo siempre dije que sí, por supuesto. Estaba enamorado de la idea de tener a una mujer que yo creí perfecta para mí. Yo siento que ella en cierto grado también me considero algo duradero, algo permanente, algo de más de 3 meses. Eso me gusta pensar. Pero también siento todo lo opuesto. Me siento todo un deshecho, todo un estorbo, un poca cosa, un nadie, un nada, un para qué. ¿Qué hice con ella? Casi nada, un poco menos que poco. No fue malo lo que duró, el problema fue eso, lo que duró y la razón por la que ella ya no quiso fuera más duradero: Mi hija y los compromisos que me genera ser padre. No la culpo, no la culpé, lo entendí bien aunque fue algo que podría llamar incorrecto dado que ella sabía a que se atenía haciendo una relación conmigo, yo se lo advertí todo, sin reservas. Se fue por lo mismo que yo temí se iba a ir y por lo que ella negó se iría, pues, "antes haces una tontería a que yo me vaya por algo de tu hija".
Al final, saben, sí hice mis tonterías, para qué he de negarlo si en estos momentos estoy tratando de ser sincero para mí y para con todos ustedes lo que gustan de venir a leer.
Ñ y yo teníamos tratos pendientes que nos iban a atar un rato más. Ella me rogó mucho tiempo y fue muy insistente, algo aterrador he de agregar. Yo le constesté de comienzo muy por el lado frío del negociador regular, para cerrar tratos en paz pero llegó enero y las cosas con W se fueron tornando algo feas, ella empezó a sacar algunas cosas que a mí no me gustaban y que comenzaban a herirme entonces fue así cuando yo le propuse a Ñ vernos para ver que era lo que yo sentía a su lado. No hicimos nada, fue inocente, solo caminamos, cenamos algo, nada más. W cada vez ponía menos de su parte, se le acabo la magia y a mí me sobraba, con ella, aclaro. Yo vi a Ñ un par de veces más, inclusive en un mismo día en que por la tarde vi a W. ¿Que si me siento culpable? No, la verdad no. Sé que no estuvo bien pero no me arrepiento, igual W me dejó por una razón totalmente aislada y nunca se enteró de nada de esto. Hasta la fecha me mando mensajes con Ñ, hoy por ejemplo la vi porque ocurrió una emergencia y me dí a la tarea de ir a verle que estuviera bien pues me preocupa su salud e integridad.
Hace poco me surgió la duda al respecto. ¿Se le pude exigir eso que llaman fidelidad a alguien con quien fuiste infiel e hiciste ser infiel a otra persona que no lo sea contigo? No estoy tan seguro de responder de manera positiva o lo opuesto. En todo caso creo que el termino de fidelidad es muy ambiguo.
Como sea. Hoy estoy en el punto en que Ñ, no sabe lo que quiere de mí que ha impuesto alguna ausencia temporal y de W pues no sé nada, sólo estoy esperando a que me devuelva algunas de las cosas materiales a las que le tengo aprecio y eso es todo. Después nada y espero que ella no aparezca más, porque ya me ha abandonado muchas veces y está quedamos ella y yo sería la última. Entonces como ven, estoy solo y necesito amigos, esos amigos que están lejos y que necesito que estén casi a diario ahora que es realmente necesario.

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