Introspección
Yo sé que nadie sabe mi historia, la que estoy construyendo, la que comenzó a construirse casi por sí misma. La mayoría me ven y ponen cara de extrañeza o hasta asco, pasando por la mínima sorpresa en cualquiera de los casos. Entonces comienzo a razonar y concluyo en dos situaciones:
A) Me conocen lo suficiente como no entrometerse con algún comentario, sugerencia o consejo, o..
B) Les importa un pico yo y mi vida.
Como la gran mayoría sabe hoy tengo un nuevo amor, una mujer que se ha hecho de mi completud, una vida pequeña se apropió de la ínfima mía. Pero, ¿Alguien preguntó acaso como se llama?
Yo tenía novia, eso no sé si lo sabían, los cercanos sí, los otros cercanos incluso confundieron, hicieron ideas de mis acciones y se formularon juicios y prejuicios, casi todos con seguridad errados.
Aún un más que eso, las propietarias de mis verdades sabían que vivía terriblemente enamorado de una mujer que me trata como juguete, como novedad, como alimento, como nada al final sin comienzo. ¿Y entonces? Vaya, que no lo tengo claro. Me hice trizas en esos momentos complejos, durante esas búsquedas de respuestas y soluciones. Desempolvó mi sentir y lo sumergió en un río de cauce impredecible que desembocó en pantanal. Por otro lado me acariciaban los ojos donde quedaban cataratas. Y por el último ángulo de él jugábamos a planificar una felicidad sin precedentes para cerrar mi triángulo. Yo no lo quería así pero ya era tarde para el amor, para el perdón y para fantasear. La situación era estresante y ya no me veía con la fuerza de tomar una decisión por mi cuenta.
Lo primero acabó, lo segundo se quedó y volví a la realidad. Mi muñeca del lunar en pierna izquierda me ha dado valor y me ha sacado sonrisas que me creí acompañaron mi existencia pasada y con ella se habían extinto.
Quería un cambio radical y lo conseguí, quizá no fue el mejor y aunque he de aceptar mis errores (como aprendí ya bien) no me arrepiento, 5 sonrisas bien valen la inversión. Me quedé con poco menos que nada, sin amigos, sin amigos que decían serlo y que no estaban ni cerca de serlo, y no porque así yo lo quisiera, me quedé con poco dinero menos libertades y con mucho sueño aveces. Hoy sé que he cambiado para no dejar de ser el mismo de antes, entré en una etapa de reconocimiento, de análisis de pérdidas y ganancias y como resultado salió éste gato sin bigotes, pies escaldados y alma tranquila. No cuento con nadie, y nadie cuenta conmigo estoy consiente.
Ahora, ahora lo que venga, a tomar al dragón por las alas, ya no al lagarto por la cola. Ustedes, sí, todos ustedes son bienvenidos a mi vida, a compartir lo que tengo a platicar de no sé que cosas que creo ya no son interesantes para platicar. Vengan a conversar, vengan a darme lo que les sobre o les falte. No seré quizá nada, lo que siempre he sido pero, pero sé que no se arrepentirán de escuchar mis irreverencias.
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