Si, soy todo un hijo puta, sé que no soy la victima pero asi me lo quice creer y no le veo nada de malo, en ningún momento le cargue toda la culpa y si me adueñe de ese personaje lo hice para no estar tan mal conmigo. Fallé, mentí, oculté, todo esto desde muy temprano. Paradojicamente nunca le falte no refiriéndome a ella como mi chica (o a mi como su chico o como un chico con compromiso), si, tenia razon, no era mi novia, asi tal cual con ese adjetivo pues la palabra me incomoda, no va en mi léxico, siempre fue mi chica, de la que mencionaba me encontraba hechizado, de la que siempre hable y nunca oculte de nadie, ni con quien falle, hasta ella sabia de su existencia y la pesadez que constituía.
La lealtad duro apenas unos 30 días. Mi segunda totalmente consiente de mi señorita. Posteriormente ella misma aconsejome dejar mi estupidez, de tratarla bien, mantenerla cerca y no alejarla con idioteces.
De Agosto a Noviembre fue así hasta que me pidió alejarla de mi, cuando ya no se sintió cómoda con la idea de que estuviera con ella y me obligo a abandonarla, después de todo yo la obligue a dejar a su chico por mi. Pero yo no tuve que hacer nada, ella lo hizo por mi y fue muy cómodo, un alivio enorme, el peso se iba y me arrebataste la estafeta para finalizar la carrera a pies descalzos, yo por mi parte me puse mis calcetitas deportivas. Yo nunca quise terminar nada, no podía, elegir era algo que no tenia dentro de mis posibilidades: Mi novia, a la que veía entre 6 y 9 horas a la semana repartidos en uno o 2 días o "2da" que me daba entre 10 y 12 horas divididos entre 3 o 4 noches.
Nunca hubiera renunciado a mi chica, por nada, por ninguna amenaza, por nada. Yo la queria y eso es mucho que decir. Me gustaba en demasia, como solo una vez anterior senti tal engatusamiento y sé que eso no se encuentra regado como hojas secas en los asfaltos otoñales. Ahora se preguntaran el porque del que haya tirado mi centenario como monedita de ¢5 y no sabré del todo (y digo del todo) como dar una respuesta solida a tan importante enigma.
Respecto de la propiedad nada, era tan mia como ella se sentio entregada y si la presumi no era como el entrenador de perro un que presume al canino rodando sobre si, siempre fue hablando de sus facultades amadas y odiadas y de la suerte mia al encontrarle y haber logrado convencerle de besarme la primera y la ultima vez, de permitirme sentirme especial al dejarme hacerle especial en mi.
La lealtad duro apenas unos 30 días. Mi segunda totalmente consiente de mi señorita. Posteriormente ella misma aconsejome dejar mi estupidez, de tratarla bien, mantenerla cerca y no alejarla con idioteces.
De Agosto a Noviembre fue así hasta que me pidió alejarla de mi, cuando ya no se sintió cómoda con la idea de que estuviera con ella y me obligo a abandonarla, después de todo yo la obligue a dejar a su chico por mi. Pero yo no tuve que hacer nada, ella lo hizo por mi y fue muy cómodo, un alivio enorme, el peso se iba y me arrebataste la estafeta para finalizar la carrera a pies descalzos, yo por mi parte me puse mis calcetitas deportivas. Yo nunca quise terminar nada, no podía, elegir era algo que no tenia dentro de mis posibilidades: Mi novia, a la que veía entre 6 y 9 horas a la semana repartidos en uno o 2 días o "2da" que me daba entre 10 y 12 horas divididos entre 3 o 4 noches.
Nunca hubiera renunciado a mi chica, por nada, por ninguna amenaza, por nada. Yo la queria y eso es mucho que decir. Me gustaba en demasia, como solo una vez anterior senti tal engatusamiento y sé que eso no se encuentra regado como hojas secas en los asfaltos otoñales. Ahora se preguntaran el porque del que haya tirado mi centenario como monedita de ¢5 y no sabré del todo (y digo del todo) como dar una respuesta solida a tan importante enigma.
Respecto de la propiedad nada, era tan mia como ella se sentio entregada y si la presumi no era como el entrenador de perro un que presume al canino rodando sobre si, siempre fue hablando de sus facultades amadas y odiadas y de la suerte mia al encontrarle y haber logrado convencerle de besarme la primera y la ultima vez, de permitirme sentirme especial al dejarme hacerle especial en mi.
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