Solo

Yo no sé que tenía que estar haciendo allá. Supongo que ese compromiso del que me hice fue un pretexto para ir, de nueva cuenta en busca de algo que no estaría en el lugar, y que si en el momento pasado estuvo nada más no coincidió con mis miradas. Sabía de antemano no encontraría lo que tampoco estaba consiente a desencontrar. Me estaba buscando un poco más a mí, me necesitaba encontrado en ese lugar solo, a mí con mi soledad de compañía. Quizás el corazón andaba buscando lo que ya perdió y quiere de vuelta... quizás. Después del tanto es él siempre el culpable, el de las tonterías, el que provoca el estado de tontera somnolienta.

Y yo ahí tragando una "guajolota" por no haber encontrado nada de mayor practicidad para comer con las prisas con las que me llevaban. Caminando fuera de la iglesia, la del enorme atrio que me hace pensar que en algún momento de nuestra historia ese pueblo debió de ser muy importante, tan importante como para que su catedral sea tan de gran tamaño, donde manos con experiencia y bastante creatividad trazaron con ladrillos sobre suelos vírgenes y dirección al cielo la edificación que pretende encerrar algo de divino, de algún divino prostituto.

Solo, con gente delante que me esperaba. Yo no tan desacompañado del motivo que me hizo ir la primera vez. Yo con la tristeza colgando de los hombros. Yo con un ojo hecho cristal. Yo que tuve que apresurar el paso, agitar la cabeza y alcanzar a los otros. Sacudirme el seso y emprender el anda después a recordar con añoranza la añoranza pasada. A caminar entre las calles. Cuauhtemoc, Bravo, bravo y nada de bravo en los oídos ni en mí, esa valía dejo de existir cuando me paré en lugares en que ella debió haber existido conmigo de recuerdo o con su recuerdo puro de mí.

Ahora ese sitio cerros detrás de los míos van ganando una población digna de una colonia popular donde todo y todos son indignos, todos salvo mi trozo de pureza, mi trozo de M y mi fin con I. Porque así es, un final sin fin y un comienzo sin comienzo.

Yo ambulando entre las calles con un guía que sabía hasta menos que yo, yo con un guía que encontraría más que la vida que se me extravió por descuidos, por irresponsabilidad, por mediocre, por tonto, por amor, por amor mal dedicado, por amor, por amor al amor, por amor a la literatura, por amor a ella, por amor a su amor.

La vuelta a la realidad no llego en cuanto quite mis pisadas de ese sitio, de sus dominios, su presencia, su color y esa textura que llega tan sólo con pensarle a ojos cerrados, con querer tocar ese borde que dejan la mitad de las costillas y el comienzo de la cintura. Y es por eso y por menos y por lo eterno que la odio, la odio con todo dolor, con todo encanto, con todo hechizo, con toda la vida, o, al menos con toda la que tengo hoy y la que pienso para todo el tiempo que puedo pensar hoy.

Quiero volver a encontrarnos por separado tomados de la mano y pensar en ésto como el dolor que el amor sólo puede proporcionar a los afortunados.

La cabecera municipal, Chalco de Díaz Covarrubias


Díganle que debe quererme.






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