Cartas del pasado [Jueves, 19 de febrero de 2009 05:48:07 p.m.]
Entonces perdóname tú por escribir una vez mas, pero es que no me quede conforme con la capacidad de 160 caracteres y ahora que me das un pequeño indicio quiero portarme necio.
Hace 4 días precisamente me di cuenta de que el nombre que yo te di te queda perfectamente, bueno, no del todo, solo me falta que en futuro te vea con un hijo y así serás 100% Emilia. Si no tienes nombre para mi, llámame Daniel si algún día me mencionas o recuerdas, aun que no me gusta el nombre pero también me está quedando perfectamente. Es ahora cuando la literatura me mata y los recuerdos… Ah! los recuerdos.
No quiero arrastrarme, pero qué más da por ahora. Solo quiero quedar pendiente. La cuenta era tuya, debías sospecharlo y si la cuenta no va mal son 99 días con 113 lunas. Quise que volvieras y ahora aun espero tirado debajo de la cama. Y aun que tú no quieras yo soy tu gato hasta este momento. Aun que la propiedad sea como esas canas incomodas.
No sé cuánto me durara esto y no sé si querer que sea mucho o poco, pero si me preguntaran ahora mismo respondería rápidamente , pero aun así disfruto. Tal dolor ocasiona placer, el que solo me hace pensar lo mucho que importas y me encanta pensar eso, realmente me satisface. Pero esperare de uno u otro modo para ti y si regresas mal o bien no importa ya será algo más que nada.
Bien podría llorar pero no me sale, no me sale ser muy muy expresivo.
Ah! los recuerdos. La vez que te iba a ver en Pantitlan para La Mariposa me había propuesto ser efusivo aun que pensé seria falso pero realmente lo sentía… lo estropeaste no estando. No lo digo como reproche ni como nada, es nostalgia pura y arrepentimiento lacerante.
Hoy justamente platicaba de drogas.
Un enorme beso en tus labios, otro en tu nariz y uno en el meñique del pie izquierdo, un ronroneo de tu niña que ya no tiene marca muy visible en el abdomen, le envidio su memoria y un rasguño mío en tu ojo verde y otro en mieloso.
Ya le dije a mi medio cuarto de mundo que me estoy muriendo. Nunca supe si te ame. Sé que te quiero como no tienes idea, y es que no la tienes.
Anda y haz cuanto gustes y quieras, ve por ahí y vaga pintando cuadros de lentejuelas, yo me quedo a comer pasto.
Hasta que decidas volver…
Y por si no lo haces…
ADIOS!
Por cierto, con cuentos así no tendrás muchos lectores.

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