Amaneceres Nublados
Bueno, está bien (que verdad es que no lo está), te dejo, te dejo y me voy, me voy. Siento leyendo la anterior línea se te puede escapar una sonrisilla toda llena de crueldad al mismo tiempo que diciendo para ti misma "¿dejarme? que va, si este ya no puede dejarme de nada", eso pienso y cada que lo hago me da un calambre en el pecho. A ese (este) lugar de simplezas y molestias sin recompensa. Me quede mucho tiempo, y al casi año y después de los ciento veintitantos me he dictado volverme a mi origen.
Quisiera me volvieran a cerrar los ojos y que me deposites las palomitas en mi bolsa de “mujer”. Aun me pregunto cómo fue que produjeron el calor simulador de incendio. ¡Eso!... sí, creo que ese calor... si, siento que ese calor fue el culpable de todo, cúlpalo a él y repróchale lo que te quede por reprochar, pero a él, a mi ya no, después de andar tras el santo grial a pies descalzos ya mis culpas me las perdone y si yo las supe aceptar y ver que caí me parece que tu podrías perdonarme y darme la mano solo para levantarme.
Ojala te pase lo mismo. No sé si tienes algún descontrol, si los perseguías con urgencia o si eso nuevo ya lo envolviste con tu caoticidad. Me pude dar cuenta de que vives más intensamente cuando el agua se te escurre entre los dedos, siempre y cuando claro, que te deje algún residuo brillante. Que los ires y venires, las dudas y los desconocimientos te gustan, tanto como quien disfruta el dolor al momento de la colocación de algún piercing, con dolor... disfrutas el dolor.
Suena absurdo y me dirías tonto con gesto incrédulo si estuviera frente a ti pensando que realmente no te conozco, que nunca te conocí y que nunca lo hare y te cederé algo de razón en todo ello pero sé lo que es y lo que eres porque aun hueles a manchitas.
Hice todo lo que me pediste hiciera únicamente para ti, de ti y por ti, y mejor (peor) te lo seguía haciendo cuando dejo de serte necesario. Mañana empezare a respirar únicamente por y para mí. Y el verde será mi refugio de caminante solitario, de pensador incansable y de soñador demente. Y me reapropiare de mi fusión rojo-rosa mexicano pero te dejare una concesión pequeña, se que lo gozaste en el momento en que te pintaste de ese tono. Las opacidades en los cielos me los tendré en el pensamiento como si en el mundo existiera únicamente yo. La lluvia será para limpiar las excesivas impurezas del alma. Mis manos tibias como siempre, sin dar calor a frialdades ni a cinturas ajustadas. Todo lo mío volverá a ser mío, que es así como fue todo hasta antes de ti.
La repartición de las piezas del puzzle serán dadas, tomadas y arrebatadas. Quien quiera construirlo y enmarcarlo o volverlo a destruir para regalarlo o tirarlo no estará de más. Son muchas las piezas. Siempre terminan extraviando una, una que deja hueco cerca de la frente.

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