Siento la soledad en el silencio interno y con el ruido del ambiente. Con el ruido de gente que grita, niños que rien, bebes que lloran, perros ladrando, autos pitando. El silencio interno que grita por compañía es el ruido más terrible. Sabía que tenía que escribir, o que tenía que hacer cualquier otra cosa, pero me la pase en el pequeño sofá tirando la vida frente a la pantalla del teléfono celular, hasta que la tripa hizo más ruido que mi silencio de cariño en mi cabeza me levante para prepararme una cena xpress de diez minutos de emplatar y de ocho minutos de ingesta. Y entonces tomé el pretexto de la alimentación para abrir una lata de cerveza de esas que me pedí la semana pasada junto con la despensa y útiles escolares de mi hija. Ya con la comida, ya con la bebida solo restaba abrir una hoja en blanco del blog y comenzar a la verborrea. Me leí algunas entradas recientes del blog, me leí a mí mismo, vaya. Y me recordé la razón por la que estoy hoy como tal: en vi...
Hoy me dejaré... Miércoles, metro...
ResponderEliminarCreí q no te gustaba Bunbury... Aun... Aun muchas cosas...